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Escritura esencial sobre cine #5 – Junio 2016

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I, Daniel Blake (Ken Loach, 2016)

Por Ezequiel Iván Duarte

Esto es una empanada

Coletazos de Cannes. Más allá y más acá del encuadre. Sergi Sánchez escribe para Transit un balance del festival francés a partir de la idea de fuera de campo, que serviría como forma de separar las grandes películas del festival de las menores. A saber: la presencia de un fuera de campo fuerte sería una característica primordial de los films más destacados (Elle, Toni Erdmann, Sieranevada), mientras que un caso como el de I, Daniel Blake de Ken Loach —ganadora de la Palma de Oro— presentaría la convicción de que más allá del encuadre “no hay nada que valga la pena contar.” Sí se genera un fuera de campo alrededor de su premiación, fuera de campo en el que caerían las películas de Verhoeven y Puiu, entre otras.

Roger Koza apunta en una dirección similar respecto de la película de Loach, al afirmar que el cineasta inglés obtura los cómo y los por qué, el contexto, que más que presente como fuera de campo quedaría así ignorado del todo. Por otro lado, Alberto Sáez Villarino nos presenta una mirada contrapuesta en la que aprecia el llamado a la unidad del pueblo trabajador que él detecta en el film. Una cosa interesante de esta crítica es la mención a la co-protagonista de la película, Katie, cuya figura es, llamativamente, dejada de lado en los otros textos. Otro elemento de interés es la detección de la importancia que la película brindaría al espacio citadino, cómo las desigualdades sociales se ven representadas en un determinado orden urbanístico.

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Misterios de Lisboa (Raúl Ruiz, 2010)

 En el techo de la ballena hasta la Ciudad de los Piratas

Junio de 2016 fue el momento del estreno de una de las grandes películas del siglo XXI, Misterios de Lisboa de Raúl Ruiz. Debo decir que no me topé con algún ensayo que le hiciera justicia a tamaño ejemplo de relato enmarcado y de curvatura del espacio-tiempo. Por alguna razón, quizás los tiempos apremiantes con los que solemos trabajar los críticos de cine, el film no inspiró —al menos no durante el mes de su estreno en la Argentina, quizás sí haya piezas destacadas elaboradas en otros momentos— los ensayos acerca de la compleja relación entre ficción e Historia o sobre el carácter de la identidad que podrían desprenderse del film.

Para compensar, he de notar que la revista Cinerama ha empezado un dossier sobre el director chileno que promete extenderse durante julio. Como señala Diego Maté en la introducción, el juego es central en el cine de Ruiz, aún cuando manipule conceptos densos como el de representación. Ruiz es, entonces, me atrevería a decir, una suerte de irrisión de Godard, un doble opuesto barroco, para el que la idea de juegos del lenguaje de Wittgenstein es absolutamente literal.

Para nuestros lectores que también manejan la lengua de Shakespeare, Jonathan Rosenbaum compartió una entrevista con el realizador de El realismo socialista publicada originalmente en Cinema Scope durante 2002 —ocho años antes de Misterios de Lisboa—, donde se habla de nuevas formas de patronazgo de las artes, los recursos económicos para hacer películas experimentales y las diferentes condiciones de trabajo como el proyecto de que distintos directores hicieran varias películas usando los mismos técnicos, actores, locaciones, etc.

 La elocuencia del mutismo de la naturaleza

Otra muerte: Peter Hutton, fotógrafo y director de películas experimentales que se destacan como exploraciones de paisajes en las que está ausente el sonido. Transit lo recuerda con una entrevista, un videoensayo y un cuaderno de notas con motivo de su presencia en Documenta Madrid en 2010. Escribe Covadonga Lahera: “El mar como origen de todo, del mundo y del hombre, que en este caso concreto se forjó durante toda una década transoceánica por el sudeste asiático, Sri Lanka, el Golfo Pérsico… Atravesar el agua, mar o río, por y para el viaje. Y así Hutton narra con entusiasmo las peripecias de los polinesios, avezados en leer orientaciones geográficas en las nubes o en anticipar las características de la corriente durante su travesía. Su entrenamiento como marino suscitó una agudización sensorial para leer el entorno con otros ojos.”

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N.Y Portrait #1 (Peter Hutton, 1978/1979)

Prividera X2

El mes arrancó con una extensa crítica de José Miccio al libro El país del cine de Nicolás Prividera y se cerró con el posteo de una entrevista que le realizaran Pablo Ponzinibbio e Irene Franco para la revista Pulsión. Creo que ambos textos, sobre todo el primero e incluyendo las respuestas del propio Prividera en los comentarios a la nota, marcan muy bien los límites del sistema privideriano, sostenido en la polémica permanente. Esta postura no sólo lo lleva a ver como un ataque cualquier diferencia, sino que implica una concepción política que, lejos de ir en contra de lo establecido, reafirma las formas discursivas dominantes, más preocupadas en absolutizar posiciones y abrir grietas que en abrazar la contradicción y tender puentes. Esto de ninguna manera implica una negación apolítica del conflicto —tender puentes no equivale a clausurar (artificialmente) contradicciones—, sino un abordaje diferente del mismo, ajeno a la polémica como ensayística que “opera sobre su objeto con la aguda virulencia destructiva del ataque”, en palabras de Max Bense.

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