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Escritura esencial sobre cine #4 – Mayo 2016

Por Ezequiel Iván Duarte

Cannes. Los premios Oscar de los festivales. Los críticos alabaron la mejor competencia oficial en años, pero repudiaron las elecciones de premios a cargo del jurado dirigido por George Miller. Parece que no era la aparente —y digo aparente porque, como es lógico, no he visto ninguna de las películas en cuestión— manipulación emocional de lo nuevo de Ken Loach —y ya en Kes, que se supone su obra maestra, con el final que dispensa al cernícalo en cuestión retorcía un poco el cuchillo en la llaga— sino la extraña comedia Elle de Paul Verhoeven, a la que Roger Koza —sin dudas el máximo referente en cuanto a coberturas canninas— le dispensa estas 340 palabras elogiosas, la merecida ganadora. O una de ellas.

El ninguneo a Rester Vertical de Alain Guiraudie —el mismo de la mutante El desconocido del lago y de la maravillosamente breve, obrera y polimorfa Ese viejo sueño que se mueve—; a Sieranevada de Cristi Puiu —quien ya nos había recordado que Ionesco fue antes Ionescu en La muerte del señor Lazarescu, generadora de impotencia y angustia emocionales como el largo cuento de Tolstói de nombre emparentado—; a lo nuevo de la alemana Maren Ade y a la brasilera Aquarius en favor de Xavier Dolan o de Brillante Mendoza, llevó a Koza a escribir textos como “Los histéricos de la nada”: “La nada, ni budista ni sartreana, sino la nada misma, es el tema de Dolan, pues lo transitorio, en última instancia, es mirar cómo las cosas se despliegan y desfiguran en la inmediatez de su duración. La nube en el cielo pierde rápidamente su forma, insustancialidad atmosférica reconocible. Eso es el cine de Nolan (sic): una nube que se dispersa en un segundo y se convierte en nada.” Llamativa la confusión Dolan/Nolan, que se repite otra vez en el artículo: quizás Koza pensaba subrepticiamente también en el director de El caballero de la noche cuando dispensaba tales consideraciones.

Para un balance y reflexión final sobre la edición 2016 de Cannes, dejamos este texto de Diego Lerer. Ah, casi me olvidaba. Como ya todos deben saber, en Una cierta mirada, la segunda sección en importancia del encuentro, compitió la película argentina ganadora en el más reciente BAFICI, La larga noche de Francisco Sanctis. No recibió premio alguno —lo que, visto y considerando, no parece ser tan grave, más bien podría hablar de algún mérito del film— pero fue la única representación nacional y aquí sus directores hablan sobre ella.

Pero no sólo de Cannes vive el hombre: del 25 al 29 de mayo se llevó a cabo el primer festival de cine de El Palomar, EPA Cine. Ignacio Verguilla realizó una cobertura para Hacerse la crítica. Allí, efectúa un recorrido por la ética y la política de distintos films que pudieron verse en la muestra, incluido el primer largometraje de Jean Rouch Yo, un negro.

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De otra película del director de Los amos locos se ocupa Fernando Luis Pujato. Jaguar fue estrenada nueve años después que Yo, un negro, en 1967. Entre Níger y Ghana, el título del film resulta llamativo, en tanto refiere a un felino americano (Panthera onca) cuyo pariente africano más próximo es el leopardo (Panthera pardus). Pujato reflexiona con su habitual lucidez acerca de las relaciones complicadas entre cine y antropología —Rouch estuvo bajo las alas tanto del etnólogo Marcel Griaule como del célebre cinematecólogo Henri Langlois— y presenta a la obra como “una fantasía migratoria, un abordaje acerca de la hechicería, un estudio sobre el trabajo, y una celebración de la amistad, envueltas en una lección de puesta en escena, desplegadas a través de una visita guiada por las extrañezas del África, informadas por una sensibilidad antropológica.”

Ahora, para aquellos duchos con el inglés, dos ensayos muy interesantes. El primero se relaciona con la profundización en el melodrama taurino que ha propuesto Las Pistas en los últimos días: Jonathan Rosenbaum compartió el pasado 28 de mayo un viejo texto sobre La ley del más fuerte (aka Fox y sus amigos) del taurino Rainer Werner Fassbinder, quien hubiera cumplido 71 años el 31 de mayo último. Traduzco un fragmento de un artículo del propio director que Rosenbaum cita: “Después de ver los films de Douglas Sirk estoy más convencido que nunca de que el amor es el mejor, más insidioso y efectivo instrumento de represión social.”

Por último, MUBI ofrece una retrospectiva crítica a través de las películas de ficción de Werner Herzog —que no será melodramático pero sí tan (Nuevo Cine) Alemán como Fassbinder— titulado muy apropiadamente “Ecstatic fictions” (“Ficciones extáticas”), en referencia al concepto de “verdad extática”, central en la obra del realizador.

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