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Encuesta Las Pistas 2015 – Segunda Parte


Lucas Granero (Dueño de casa, único vegetariano del staff de Las Pistas)

UNA PELICULA
Cemetery Of Splendour (Apichatpong Weerasethakul, 2015). No hay con qué darle: cada vez que Apichatpong filma uno tiene la sensación de que el cine siempre debería funcionar bajo estos efectos y energías. Así, trabajando como un chamán de la imagen, su cine se respira lento y a cada inhalación uno se ve más y más embrujado por ellas. Imposibilitado de escapar de su órbita, tal el poder de Cemetery Of Splendour, uno calmo pero bien intenso, ruidoso (de máquinas y grillos) pero también silencioso: así, como el espacio ideal para soñar perpetuamente con los ojos bien abiertos.

UNA ESCENA
-El fundido de las autopistas en Cuerpo de Letra (Julián D’ Angiolillo, 2015). En un año particularmente poblado de fundidos extraordinarios (recordar, por ejemplo, los de Inherent Vice o el de las escaleras mecánicas en Cemetery Of Splendour), ninguno pudo superar a este momento clave de Cuerpo de Letra. Es más o menos así: un amplio plano general de una autopista, en la que podemos ver todas sus superposiciones de asfalto que se bifurcan, comienza, lentamente, a mutar en nuevas formas. En ese cemento multiplicado, pequeñas luces comienzan a ser percibidas. Luces que se mueven, que entran en contacto con ese espacio ya incierto y que parece responder, ahora, a cualidades puramente extraterrestres. ¿Es que hemos ingresado a un nuevo orden espacial y temporal? Algo de eso hay en este momento que funciona como un punto de entrada hacia el momento más intensamente lisérgico de una película que jamás para de sorprender y complejizar los modos de representar esa labor tan extraña como ajena al espectador.

UN PLANO
-No puedo elegir uno solo, así que voy con dos que, creo, funcionan como precisas síntesis de todo aquello que éstas películas buscan expresar. El primero corresponde a la maravillosa Mountains May Depart (Jia Zhang-ke, 2015). Se trata de su plano final, en el que vemos a la ahora casi anciana Zhao Tao volviendo a bailar Go West, uniendo a través de esa canción y esos movimientos el año 1999 con el 2025, es decir, toda una vida. El segundo también habla de vida(s), pero lo hace a través de la puesta en escena de la muerte. Parece dificil, pero quién filmó este plano ha sabido ser, acaso, la única mujer capaz de poder lograr tal hazaña. Se trata de Chantal Akerman y el plano del que hablo es el que abre su última película, No Home Movie: un árbol casi seco, débil, lucha contra las fuerzas de un viento que desea quebrarlo, tirarlo abajo, hacerlo desaparecer. Pero el árbol resiste a quedarse parado, a no dejar de ser. A estar. Lo que sigue es la película que ya sabemos y no podemos aún creer: no solo ya no hay árbol sino que tampoco hay ya Chantal para filmarlo. La casa está vacía.

UN DESCUBRIMIENTO
-Varias cosas, todas importantísimas para mi año cinéfilo. Las restrospectivas de Kidlat Tahimik y Marlen Khutsiev en Mar del Plata. Las películas de Jodie Mack en BAFICI. 88:88 de Isaiah Medina, las increibles actrices de Tangerine

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Ver Kommunisten de Straub en Mar del Plata con un tipo que tenía puesto un antifaz y que, al irse en la mitad de la película, la hizo fuck you a la pantalla.

EL BLUFF DEL 2015
It Follows (David Robert Mitchell, 2014). Película que intenta ser de terror (es decir, dar miedo) pero termina siendo de terror (es decir, malísima, vacía, programática hasta el hartazgo).

UNA CRÍTICA O TEXTO:
-Como para no perder la lógica que establecí, van dos acerca del mismo tema: el texto sobre Chantal Akerman que escribió Phillipe Garrel después de su muerte y el de Nicole Brenez, recientemente aparecido en el nuevo número de Senses Of Cinema, en el que Chantal y ella conversan sobre algunas de sus películas preferidas.

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No Home Movie (Chantal Akerman, 2015)

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Dusty Stocks Of Mom: The Poster Project (Jodie Mack, 2014)

Ivan Morales (Ex dueño de casa, conde de Las Pistas, Riquelmista)

UNA PELICULA
Mountains May Depart

UNA ESCENA
True Detective S02E08 “Omega Station”. Velcoro despidiendo a su hijo con la mirada desde la reja del colegio. Luego de las duras críticas o el menosprecio que ha recibido, esta segunda temporada será reivindicada por la Historia. Haciéndole honores a la tradición melodramática del policial, es posible que haya dejado en evidencia que el fenómeno de las series apela en primer lugar a un público formado, pretencioso y prejuicioso.

UN PLANO
American Sniper. A pesar de lo que escribí para este blog el plano final de la mujer de Chris Kyle en la puerta es hipnótico.

UN DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
Kutshiev en Mar del Plata. Rusia es infinita.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-No recuerdo una experiencia destacable. Me quedo no más con la proyección de 88:88 de Isaiah Medina, un público curioso y un director con las ideas claras sobre lo que hizo.

EL BLUFF DEL 2015
Whiplash

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Las reglas del juego. Sobre “Placer y martirio”, de José Celestino Campusano. En Informe Escaleno: http://www.informeescaleno.com.ar/index.php?s=articulos&id=309

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88:88 (Isaiah Medina, 2015)

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True Detective, S02 E08: Omega Station

John Campos Gomez (peruano favorito, director de Transcinema, programador en menos lugares de los que debería y crítico de cine siempre a punto de retirarse)

UNA PELÍCULA
Field niggas, de Khalik Allah

UNA ESCENA
-La extensísima conversación por skype entre Chantal Akerman y su madre en No home movie.

UN PLANO
-El armonioso plano secuencia de Kaili Blues, de Gang Bi. Espacio y tiempo cinematográficos anudándose a bordo de una motocicleta.
-El primerísimo primer plano del ojo del búfalo Sarchiapone derramando una lágrima, en Bella e perduta.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Un año muy malo para la crítica, especialmente en el Perú. Esta vez prefiero destacar lo malo que fue malo como para empezar de nuevo el 2016.  Algo muy bueno, sí: la aparición de Las Pistas. El amor por el cine se nota en la primera línea de todas sus notas.

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Los potentes documentales del mexicano Juan Manuel Sepúlveda. Su docuwestern en construcción La balada del Oppenheimer Park será una de las películas más discutidas del próximo año.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-El torbellino cinematográfico que es Mad Max: Fury Road.

EL BLUFF DEL 2015
La mujer de los perros, de Laura Citarella y Verónica Llinás.

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Bella E Perduta (Pietro Marcello, 2015)

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Field Niggas (Khalik Allah, 2015)

Fernando Luis Pujato (Rio Ceballos, Córdoba. Crítico favorito de nuestra época en la Sala Matinee, autor de Lo que vendrá, comprador compulsivo de camisas negras, adorniano de lujo)

UNA PELÍCULA
Kaili Blues, de Bi Ga, China 2015. Una ópera prima filmada con una rigurosidad formal sorprendente. Un heredero -como no podía ser de otra manera- de Jia Zhangké cuyos personajes son muy similares a los jóvenes no future de Unknown Pleasures (2002) pero en un paisaje menos urbano y mucho más desesperanzados. Sin embargo el film está conducido por un no tan joven doctor que viaja en busca de su sobrino a Dang Mai, un lugar algo misterioso donde no parece haber ni pasado ni futuro; una suerte de túnel del tiempo ya sin tiempo. El plano secuencia en ese lugar, de más de cuarenta minutos de duración, es una coreografía formidable de todo lo que sucede, y lo que le sucede al doctor Chen Sheng, en ese pequeño poblado subtropical con personajes amorosos y situaciones entrañables. Y no me jodan con esa pavada de que este plano secuencia es una cuestión del tipo “miren lo bien que filmo” porque no se trata de tecnología sino de una decisión tomada a partir de una idea específica del cine, casi una posición filosófica, diría. Este plano es un despliegue de amabilidad y no la vulgar sordidez de Birdman (2014) y su estúpido maltrato para con sus personajes por más plano secuencia que pueda montar Iñarritu y su afán exhibicionista. Punto con esto porque no quiero remontarme hasta el plano inicial de Touch of Evil (1958), de Orson Welles, para justificar el plano de Bi Gan que no requiere ninguna justificación. Tiene algún toque de humor y algún toque de violencia contenida y algún toque de misticismo chino (esto es: sabiduría intuitiva y conocimiento práctico, o algo por el estilo). Un film placentero y profundo a la vez. Una poética de las formas. Uno de los grandes films de este año.

UNA ESCENA
-Es un plano fijo con profundidad de campo en un ángulo cerrado porque sólo vemos el enorme y largo flanco izquierdo del War Rig de Furiosa (un camión blindado y armado hasta los dientes, como se suele decir) y un poco más lejos una porción del desierto. Están siendo perseguidos por Bullet Farmer (uno de los malvados y desagradables personajes del film) y se han quedado sin agua y sin gasolina por lo que Max toma la decisión y con un lánguido ”ya regreso” se pierde en el atardecer mientras Furiosa, una de las esposas del tiránico Inmortal Joe -o tal vez sean dos, no recuerdo con exactitud esto- y Nux, el War Boy enfermo que ha desertado de las filas de Joe y se ha unido a una causa, digamos, más justa, esperan junto al camión. Tras un par de minutos a lo lejos se divisa una nube de humo y se escucha una explosión. Tras otro par de minutos entre la niebla y el ocaso Max aparece con unos bidones de agua y una bolsa cargada de armas y demás. Después de lavarse la sangre que no es suya, le arroja una bota a Nux para completar el par que el mismo Nux le había quitado en un enfrentamiento anterior. Un gesto fordiano y una comunidad hawksiana en una escena resuelta en un solo plano fijo, con un enfrentamiento fuera de campo, suspendiendo por un breve lapso de tiempo el frenesí casi alucinatorio de las persecuciones y duelos mortales. Un mundo a la deriva pero informado por la utopía de un sueño terrenal. No sólo uno de los grandes films del año sino el más cinéfilo, sin lugar a dudas.

UN PLANO
-Luego de encontrar un collar negro en su cama, Ventura, sentado en una oficina vacía frente a una máscara africana, comienza a escribir. No sabemos porqué ni a quien ni qué cosa escribe. También lo vemos escribir en el comedor del hospital donde aparentemente se está recuperando de alguna enfermedad bastante indefinida, pero continuamos sin saber nada acerca de esa escritura. Más adelante, en otra escena, sabremos que el collar negro pertenece a Vitalina que ha viajado desde Cabo Verde a Lisboa para el funeral de su marido realizado tres días antes de su llegada. Cuando Ventura y Vitalina se cruzan en una de las dependencias del hospital -a esta altura ya no sabemos muy bien cuando funciona como un hospital y cuando como una caja china plagada de recuerdos- Ventura le entrega un papel un tanto arrugado a Vitalina y le dice “es una carta de tu marido”. Primero sentada y luego parándose frente a una puerta con una ventana irradiando una tenue luz, Vitalina lee la carta. Cuando termina de leerla, se vuelve hacia donde suponemos se encuentra sentado Ventura y lo mira con un casi imperceptible movimiento de cabeza y una casi imperceptible sonrisa en su rostro. Tal vez la carta sea la misma que recita Ventura a lo largo de todo Juventud En Marcha (2006), casi exactamente la misma que lee Mariana en Casa de Lava (1995) pero si así no fuera el plano del fascinante rostro de Vitalina significa el “gracias por haber escrito esta carta en nombre de mi marido, querido Ventura”. Maravilloso.

Vitalina

UNA CRÍTICA O TEXTO
-La de Quintín en Caimán o la de Toni D´Angela
Quintín
Toni D´Angela sobre Inherent Vice

DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
Poet on a Business Trip, de Ju Anqi, China, 2015. Una cámara, un personaje, una road movie en camiones, autos, y colectivos por la China profunda, punteada con poemas, breves encuentros con lugareños y prostitutas, hasta el límite con Kazajistán. El vagabundeo del poeta Shue por aldeas campesinas y pequeños poblados a la vera de la ruta, viajando en cualquier tipo de vehículo, entablando relaciones más o menos duraderas, escuchando -sobre todo escuchando- anécdotas de vida, posiciones frente a ésta, relatos inverosímiles y crudos y desesperanzadores pero sin un atisbo de miserabilidad, nos sitúa en esa parte de la China desconocida o poco conocida a través de una mirada para nada contemplativa y sin ninguna nostalgia folk de provincias, ni para con aquello y aquellos situados fuera del sistema, un sistema al que nunca podrán acceder; y tal vez acceder a la perversidad de un estado supuestamente socialista con economía capitalista no sea lo más saludable. Ya lo sabemos, se pueden hacer grandes films y horrendos films con mucho o poco dinero, aunque sospecho que hay algo en la estela de Wang Bing aquí, tal vez un aprendizaje o un antecedente o algo similar, hay mucha cercanía con, por ejemplo, West of the Tracks (2003) y Til Madness Do Us Part (2013) como para que sea una casualidad, una suerte de épica guerrillera de la filmación o, para dejar de lado las metáforas militaristas, la convicción de que el cine aún puede dar cuenta de una (casi) imposibilidad: representar artificialmente la vida de los hombres por unos breves instantes sin que nos percatemos de ello. Aún se puede.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Tuve experiencias sexuales muy hermosas este año en salas de cine y mirando, o intentando mirar la película, pero no puedo revelar más que esto.

EL BLUFF DEL 2015
As Mil e Uma Noites, de Miguel Gomes, Portugal, 2015.

No sé si exactamente definirlo como un bluff, quizá tenía demasiadas expectativas y no tanto por las palabras más o menos consagratorias del circuito festivalero porque cada vez funciona más como exactamente eso (un circuito) y no como el descubrimiento de nuevos cineastas o una crítica de los ya consagrados, sino más bien por su films anteriores, sobre todo Tabú (2012) y Aquele querido mês de agosto (2008). La postura irónica en el inicio del film, con el mismo Gomes burlándose de aquellos que lo criticaban por haber malgastado tanto dinero -tantísimo para una cinematografía tan pobre como la portuguesa- casi me dejó fuera del film; no era necesario ese gesto burlón, filmá y listo-. Es cierto, algunos episodios son mejores que otros y cuando Gomes mezcla géneros e historias con canciones de Lionel Richie, The Carpenters, y varias versiones de Perfidia,el film se disfruta mucho más pero cuando fuerza la narración y refuerza la ironía se cae irremediablemente. El problema no es su duración, de lo contrario Sátántangó (1994) con sus siete horas y treinta minutos, y Misterios de Lisboa (2010) con sus cuatro hora y cuarenta y cinco minutos (versión para el cine) serían insoportables y no las obras maestras que son. Tampoco lo es que sea un film desparejo aún dentro de cada segmento e historia porque rara vez en la historia del cine se alcanza la perfección y porque es tal vez dentro de esas zonas grises fuera del control absoluto del director donde encontramos lo mejor o lo más interesante de un film. El problema es el desdén, el del inicio y el destinado para con algunos personajes volviéndose más un trazo grueso que una fina ironía. El gallo parlante, el perro vagabundo, y el encanto de Scheherezade son lo más divertido, afectuoso y bello del film de Gomes.

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As Mil E Uma Noites, Vol 1: O Inquieto (Miguel Gomes, 2015)

Ramiro Sonzini (eminencia en todo lo que tenga que ver con John Ford, crítico de cine, programador y diseñador en Cinéfilo, trabajador del cine, actor y crítico elegido por unos cuantos en esta encuesta. Se avecina su trilogía.)

UNA PELÍCULA
Right now, Wrong then, de Hong Sang Soo, porque dentro del cine contemporáneo es el tipo que más lejos ha llevado su estilo, que más lo a depurado, refinado y descargado de todo impurezas; y su sencillez nunca coarta la gracia, la elegancia y el encanto. Esta es una película en la que hay magia casi en cada escena. Las películas de Hong son las que más goce me producen como espectador.

UNA ESCENA
-La secuencia final de WE ARE YOUR FRIENDS en la que Zack Efron toca en el Summerfest. Al mismo tiempo que es uno de los momentos cinematográficos más intensos, físicamente intensos, que vi este año, muestra de manera muy sencilla cómo cualquier forma de arte (hasta la música electrónica) para tener un alma propia debe estar profundamente conectada con la realidad que la rodea.

UN PLANO
-El plano secuencia de Kaili Blues. No por sus 40 minutos de duración, ni por sus complejidad realizativa, sino porque es el mejor retrato posible de una comunidad viva funcionando en tiempo presente. Quizá este plano sea el mejor testimonio del funcionamiento de un ecosistema.

UNA CRÍTCA O TEXTO
-La cobertura de Roger Koza del festival de Cannes. Viene siendo desde hace varios años lo mejor que se puede leer en castellano sobre el festival y me animaría a decir que es de lo mejor que hay en formato cobertura de festivales. Pareciera que cuando RK está en Cannes entra en estado de gracia.

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Una película: Poet on a Bussiness Trip.
-Un libro: El tilo, de Cesar Aira.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Haber visto Some Came Running de Minnelli en el Cineclub Municipal junto a mi amigo Martín Campos. Es una película que arrasa al espectador con su belleza. No para un segundo. No me voy a olvidar nunca la biblioteca en la cocina del padre de la rubia.

EL BLUFF DEL 2015
El clan de Trapero y en segundo lugar, lejos, Mi amiga del parque.

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Poet on a Business Trip (Ju Anqui, 2015)

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Some Came Running (Vincente Minnelli, 1958)

Juan Francisco Gacitua (Estrella de la nueva crítica, twitstar, enemigo de Quintín y Batlle. Magnate hotelero. Este año se abocó a esta tarea)

UNA PELICULA
Su realidad (Mariano Galperín)

UNA ESCENA
-La entrevista laboral en Mi amiga del parque (Ana Katz)

UN PLANO
-Vacante.

DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Fragmentos de películas de Daisuke Ito

EXPERIENCIA EN EL CINE MÁS DESTACABLE
-La escena de Joan Baez en The Memory of Justice (Bafici), todo lo que sucedió en Los cuatro jinetes del Apocalipsis (Mar del Plata), la sala entera tentada de risa viendo La última orgía del Tercer Reich (Bazofi).

EL BLUFF DEL 2015
It Follows (David Robert Mitchell)

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Cualquiera de Cinéfilo o este blog.

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Mi Amiga del Parque (Ana Katz, 2015)

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The Memory Of Justice (Marcel Ophuls, 1976)

José Miccio (Capo mundial, elegante usuario de boinas, italianófilo, nuestro crítico favorito)

UNA PELICULA
-No siempre creo en lo que creen (o declaran creer) las películas que amo. El ejemplo más sencillo: soy ateo y juro por Europa 51, por Historia del último crisantemo, por Pickpocket, por Ordet. Y así mil veces. Odio la venganza y admiro a Tarantino, que se la pasa filmando venganzas felices. No tengo nada bueno que decir del proceso de colectivización forzado de la tierra que emprendió la unión soviética en los años 20 pero puedo decir maravillas de Dovzhenko, que filmó para la causa un poema genial. Las grandes películas nacen de todos lados, igual que los bodrios. Su calidad o incompetencia no dependen de cuán cerca están de nuestras ideas sino de cuán lejos son capaces de llevar las que eligen como propias. Lo sabe cualquiera que no busque en el cine ejemplos de lo que hay en su cabeza.

Rabo de Peixe es mi película del año. Joaquim Pinto y Nuno Leonel creen en un relato bien conocido: la armonía premoderna del hombre y la naturaleza. Yo no creo en eso. Me parece un mito romántico, un modo simple de salirse de la historia. Ademas, el socialismo que invocan los portugueses es mítico, ni siquiera utópico. O sea, todo mal. Al menos para mi formación marxista (de Karl). Si alguien me dijera en una sobremesa o en una de esas notas de opinión que fatigan los periódicos, hablando del capitalismo, que el pez espada no es un pez sino una emanación de lo sagrado yo lo mandarÌa a cagar. Pero una película existe en otra dimensión, y su tarea es sacarnos del mundo en el que nuestras identidades se afirman con opiniones, frases simples y posteos de Facebook. Pinto y Leonel deshistorizan, mitologizan, despolitizan. Puedo decir unas cuantas cosas en contra de eso que hacen, así que se supone que debería objetar su película por motivos ideológicos o buscar modos de decir que en realidad las cosas no son lo que parecen, y que a pesar de esto y de aquello los directores son re históricos y re políticos. Podría clavar un adverbio maraca y decir que lo son secretamente. O repetir consignas: la forma es política, la estética es una Etica, no hay belleza que se baste así misma, un travelling bla bla bla. Pero es inútil. Puras excusas, falsa conciencia. Lo cierto es que podemos admirar una película aunque sus ideas no sean las nuestras porque las grandes películas convierten todo lo que tocan en verdadero para sí, no necesariamente para el mundo. Si ahí donde hay una singularidad solo somos capaces de poner en juego la norma (digamos: el modo correcto de tratar ciertos temas) estamos cagados. SerÌa mejor postear cositas en el Face.

Hay un momento en el que, desde el off, Pinto se pregunta por qué Rabo de Peixe. Y se responde: no por las razones que hacen que la aldea aparezca cada tanto en los noticieros (la pobreza, por ejemplo) sino porque es un lugar en el que Èl y Nuno son recibidos como amigos, un lugar en el que se sienten bien. Es la invitación de un pescador lo que permite la película, y la película es el agradecimiento por esa invitación. No conozco muchos homenajes más hermosos a la amistad. Es por eso -entre tantas otras cosas- que Rabo de Peixe me parece notable. Lo que pienso de la modernidad o de Simone Weill queda en segundo plano, como mi ateísmo a la hora de acercarme a Dreyer o a Bresson. Y es que no se trata de ver cómo Pinto y Leonel ilustran ideas, acontecimientos o procesos que pueden establecerse perfectamente sin su intermediación sino de buscar entre sus signos una comprensión singular, unas iluminaciones que existen solamente por el trabajo del arte. En otras palabras, si Pinto y Leonel eligen mirar Rabo de Peixe desde el cine entonces es lógico pensar que llegaron a un lugar que solo existe por el cine, y que ninguna calle psicología, ninguna calle sociología, ninguna calle Historia podría conducirlos ahÌ. Puede que la plenitud cinematográfica se gane a costa de otras cosas, sin duda importantes, pero también redime esa pérdida. O mejor dicho: la vuelve necesaria. Eso es lo que hacen las grandes películas, y Rabo de Peixe lo es.

UNA ESCENA
-Un día les digo a mis alumnos de sexto año que el fin de semana vi dos películas de terror brillantes. Una se llama The Babadook. (Escribo en el pizarrón: The Babadook). La otra, It Follows. (Escribo: It Follows). Les resumo la historia de esta ultima: una criatura proteica persigue adolescentes sin apuro ni descanso, y la única forma de sacársela de encima es pasándosela a otro por medio del sexo. No alucinen orgías, agrego, con la esperanza de que la palabra los lleve a la película. Una semana después Santiago me dice: “Profe, vi It follows. Es genial esa parte en la que una piba aparece toda rota, con una pierna en la nuca. (Es el minuto cuatro, pienso). Después me aburrí y la saqué.” Me enojo. Lo increpo. Le digo que seguro le gusta El juego del miedo. Me dice que no. Le digo que miente. Y agrego: el mundo es un lugar horrible, ustedes y la juventud entera están perdidos. No sé si es la cerveza, el reggaeton, la marihuana, Twitter, la tele o Felipe Pigna. Pero están perdidos.

La historia es en parte falsa (no escribí el titulo de las películas en el pizarrón) pero dice algo absolutamente cierto: yo quería que los pibes vieran It Follows porque It Follows recupera con notable vigor el existencialismo adolescente que imaginaba perdido. Qué sé yo. Me parecía que hacía una contribución al futuro de la patria, que es mi noble tarea. Los personajes de It Follows no son fiesteros sino criaturas frágiles. Se mueven despacio, hablan, miran cosas que los apurados ni siquiera notarían. El rimo de la película es el de su sensibilidad. Después de debutar con su novio en el asiento trasero del auto, Jay (Maika Monroe, notable) acaricia el pasto y reflexiona sobre la vida y el tiempo.

La escena que elijo como la mejor del año (o como la más querida, que es seguramente lo mismo) – me hizo recordar tres cosas: el diálogo de Adventureland sobre Herman Melville, el fogón de Cuenta conmigo en el que los chicos se preguntan qué clase de animal es Goofy y ese momento de El cazador oculto en el que Holden Caulfield le pregunta a un taxista dónde van parar los patos del Central Park cuando el lago se congela, memorable escena literaria que está seguramente detrás de las otra dos que nombro, y de tantísimas más. (Hay quienes dicen que Salinger es el escritor de los pendejos sensibles de la burguesía, pero bueno, dejémoslo ahí). Un último apunte. No estoy seguro de que sea así exactamente pero tengo la idea de que hay en la película una chica que lee a Dostoievski en un e-reader que es a la vez un espejito de mujer. Exista en la pantalla o solo en mi cabeza, la imagen resume perfectamente ese cóctel entre cine de género, cuerpo adolescente, arte y angustia que es It Follows. Guau. Una pibita de anteojos me leyó El idiota y una rubia echada en el asiento trasero del auto me hizo pensar en la finitud. Solo el cine permite semejantes cosas.

UN PLANO
-No encuentro ahora los DVD así que no puedo ser muy especifico, pero recuerdo que en los extras de Chinatown y El bebé de Rosemary Polanski habla de lo que más le gusta de cada una de esas películas. No dice nada de las cosas obviamente geniales que cualquiera de nosotros podría elegir sin temor a equivocarse. El aquelarre grotesco con el que termina Rosemary, por ejemplo. O el no menos grotesco vendaje de la nariz de Jack Nicholson. Señala dos momentos brevísimos en los que sus protagonistas se suben a un auto. De modo que uno puede considerar mera transición lo que para el director puede ser motivo de orgullo, y aunque cabe la posibilidad de que Polanski estuviera jodiendo hay algo hermoso en su elección. Un plano deliberadamente no memorable: la película está ahí.
Me gustaría mencionar un plano así, poco evidente, algún detalle. Si mi tiempo fuera la historia y no este infausto 2015 sabría bien qué decir, porque el cine entero está en ese momento de Pasión de los fuertes en el que Henry Fonda se sienta, apoya su pie en una viga e inclina la silla hacia atrás. Solo Ford filmaba así. Pero la verdad es que mi plano preferido del año es uno muy notorio. Me refiero a ese de Cementery of Splendour en el que una mujer le chupa la pierna enferma a otra. Apichatpong filma de manera abierta, con cámara fija, y deja que el plano dure. Es tan emocionante que no puedo dejar de pensar que el cine es algo sencillo, y que no debería haber tantos chantas dando vueltas. Cuando juguemos a enumerar grandes momentos de amor vistos en una pantalla recordaremos este plano, y el doctor Api aparecer· cerca de Pasolini, de Rudolph, de Fassbinder, de Pialat.

Me pasa con algunas películas que me dejan miles de detalles del contexto en que las veo. Vi Cementery of Splendour en el festival de Mar del Plata, en el Ambassador 1, solo, en la fila de asientos corta, del lado derecho. Había un flaco con la misma remera de Joy Division que tenía yo. Hacía calor afuera.

UN DESCUBRIMIENTO
-Marlen Khutsiev, gracias al festival de Mar del Plata. Me puso sobre aviso Marcos Vieytes, y por suerte le hice caso. It Was the Month of May y I’m Twenty son películas llenas de escenas maravillosas. Me recuerdo en las salas haciendo gestos con las manos, entusiasmado, como diciendo: “Mierda, este tipo es bueno de verdad”. Two Fyodors y Spring on Zarechnaya Street también son excelentes. No así Infinitas, en general muy valorada pero para mÌ exageradamente solemne, repleta de énfasis, a tal punto que en determinado momento me encontré pensando en Angelopoulos.

Si alguien me dijera: Tenés que decir en un segundo por qué Khutsiev es tu descubrimiento del año, yo diría: I’m Twenty. No sé si es lo mejor que filmó el ruso pero sí sé que en el teatro Colón, un viernes bien tarde, con Jorge García al lado, me alegré tanto de estar ahí donde había decidido estar que sin sacar los ojos de la pantalla traté de escribir en un cuaderno que tenía en la mochila algunas palabras que apuntalaran mi memoria. Un rato después, ya en casa, me di cuenta de que había anotado una cosa encima de otra, y que no se entendía nada, así que me apuré a describir la genial escena del desfile del primero de mayo, que me sirve ahora como argumento. Según el registro de esa noche es así: La imagen de Lenin (el padre bueno) gobierna la ceremonia. Los participantes son miles, y vienen de todas partes del mundo. Hay negros, hay árabes, hay internacionalismo. En medio de la multitud, Seriozha encuentra a la chica que había seguido y perdido un rato antes. Le pregunta el nombre, y una columna contesta llamándola para que no se pierda: “¡Anya!”. La integración entre lo privado y lo público se refuerza enseguida con un juego similar. Seriozha toma a Anya de la mano para que no se vaya. Sonriendo, ella le dice que va a gritar. Él le pide que grite ¡Hurra!. Anya lo hace, y todo el desfile repite: ¡Hurra!, como si contestara a una de las consignas que reúnen a los camaradas en la calle.
Brr…Recordar la escena me moja la espalda, tan hermosa es. Jamás había escuchado el nombre del tipo que filmó esto hace cincuenta años, así que Khutsiev es sin dudas mi descubrimiento de 2015.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Registro dos tipos de experiencia: el paseo y la euforia, por darles dos nombres provisorios (el primero no va ni a palos). A ver si puedo explicarme. Hay películas que se toman su tiempo, que tienen todas sus cartas a la vista y solo piden paciencia. No hay que hacer esfuerzos de interpretación, no hay que estar atentos a complejos juegos de tiempo, no hay que pensar mucho, en el sentido puritano y castrador que usan algunos para deserotizar el cine. Lo que tienen para dar lo dan de a poco, y a veces tan de a poco que cuando pasa el tiempo nos sorprende su persistencia, la intensidad diferida con que se nos imponen. Me pasó este año con Cemetery of Splendour, It Follows y Rabo de Peixe, que me acompañaron durante días y que se me venían a la cabeza en medio del trabajo o mientras caminaba con la perra, sin anuncios ni embarazos. Es raro, corregir en el aula una tarea y descubrir que el existencialismo teen es un lugar perfecto para Dostoievski, cortar cebolla y sentir profundamente que el pez espada es un animal sagrado. Esta plenitud lenta que también deben conocer las películas que nos obligan a pensar en qué tiempo transcurre tal escena y cosas por el estilo, pero con las que yo conecto solo excepcionalmente – difiere de la plenitud que se hace sensible durante la misma proyección, o justo al terminar, y que un microcuento maradoniano homenajea con nitidez y sin fortuna: “Cuando me levanté de la butaca ya la tenía adentro”. Right Now, Wrong Then y Mountains May Depart (podría decir también: Mad Max: Fury Road) fueron pata mí películas de la inmediatez. Sabía ya en la sala que los dos planos que Hong dedica al color me habían permitido comprender algo de su cine que ignoraba por completo, y sabía también que mi admiración casi física por la película de Jia no aceptaba como objeciones cosas que también sabía: que su historia podía calificarse de conservadora, que el último de sus tres episodios era bastante malo, que el memorable plano con el que termina era tal vez demasiado claramente memorable.

Ahora bien, a pesar de que un prejuicio bien establecido indique lo contrario, las películas del primer grupo no me parecen mejores ni más profundas o verdaderas que las del otro. Son bien distintas. Funcionan en planos diversos, y nada que no sea un dogma o alguna otra miseria del espíritu impide amarlas al mismo tiempo, pasar de un entusiasmo a otro, preferir una vez la euforia, otra vez el paseo. Las dos experiencias me parecen indispensables. Es más, creo que las películas de nuestras vidas son aquellas que brillan en la doble duración, que tiene que haber un dÌa en que se den completas, y que tienen que volver a nosotros, caminar, meterse en la cocina y el laburo. Me parece lógico. Por más que nos deje pensando en esto o en aquello, o por más que alguna critica ilumine algo que habíamos desatendido o nos ayude a comprender su importancia histórica, si una película no nos vuela la cabeza es imposible admirarla sinceramente. ¡Pobre el que se obliga a querer lo que debe ser querido! Del mismo modo, por más entusiasmo que nos produzca, por más felices que nos haga en el cine, por más copado que sea todo lo que la rodea, si no se queda cerca de nosotros, si no retorna, la película termina siendo solo un momento clavado en el pasado, una anécdota, no mucho más que una buena noche de bowling en la que hicimos varias chuzas.

BLUFF DEL 2015
-Elegir el bluff del año es complicado. Pensé en Placer y martirio, en Blackhat, en Mia madre: películas de directores que aprecio y de las que esperaba mucho. Pero no van bien con la categoría porque son malas o mediocres, y nada más. Un bluff es algo peor: un engaño, una estafa, una desilusión hiriente. Nada se acerca tanto a esta definición (nada tan triste para mí) como el regreso del gran Hou Hsiao-hsien después de ocho años. The Assassin está llena de emociones declamadas. Se dice al menos dos veces que la protagonista domina la técnica a la perfección pero tiene su espíritu atrapado por las pasiones humanas. Hou no tiene ese inconveniente: su película es un témpano. Es hermosa, eso sí. Como las sillas de los reyes de Francia o las canciones de Aristimuño. El problema no es que Hou pinte cada plano como si fuera un cuadro. El problema es que los cuelga como si el cine fuera una sala de museo que se recorre con la falsa atención propia de las visitas turísticas. The Assassin se ve en estado de olvido permanente. Un plano borra al otro, como pasa con los cuadros-hits en los folletos de El Prado o de los Uffizi. Su contracara exacta no es El tigre y el dragón o La casa de las dagas voladoras sino Flores de Shangai del propio Hou, una película tan exquisita como esta pero intensísima, en la que los encuadres, los colores y la música son de verdad voluptuosos, de verdad embriagadores. El mayor pecado en el cine es evadirse en las ideas y desatender los sentidos, fabricar imágenes como ilustraciones, filmar tesis y tesinas, opinar como si una película fuera un programa de televisión y tuviera su misma corta vida. Opulento, deslumbrante, pueril, Hou juega a la sensualidad pero hace con las formas lo que todos los academicistas: las seca en su propio encanto, las embalsama. The Assassin es una película pobre, de triste belleza. Me hizo acordar de la tortuga de Des Esseintes, el protagonista de À rebours, la genial novela de Huysmans, que adornada por su dueño con piedras preciosas y bañada en oro termina por morirse.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-El mejor texto sobre cine que leí este año es Subjetiva de nadie, el libro de Marcos Vieytes. En realidad es de 2014, y los ensayos que lo conforman de antes todavía, asÌ que no estoy seguro de que corresponda que lo elija. Lo menciono por las dudas. Vieytes es uno de los tres críticos argentinos que leo con entusiasmo. Los otros dos son Marcos Rodríguez y Lucía Salas. No es que tengan mucho en común, pero yo encuentro estas cuatro coincidencias: no son timoratos, no se protegen lanzando nombres respetables al boleo, se nota que el cine les importa y escriben excelentemente. También podría decir: me permiten darme cuenta de cosas que suelo perder de vista. Por ejemplo, yo trato de evitar las preguntas retóricas porque me suenan a solución de compromiso para cuando no sabemos cómo seguir adelante, o no se nos ocurre cómo empezar. Rodríguez encadenó una detrás de otra en su crítica de La patota y le quedaron bárbaro. Me gusta cuando otro puede con lo que yo no puedo y me recuerda que el problema es mío, no del procedimiento, como creen los fetichistas. También me gusta cuando alguien hace bien lo que me gustaría hacer bien a mí. Escribir sobre un director o una película es lo más común. Escribir sobre objetos menos obvios me parece que ayuda a la crítica, que vuelve más interesantes a los textos. Salas hizo eso en su ensayo sobre la Patagonia galesa (no soy justo en la identificación del tema) y en el mejor de los que le leí: “Retiro (Prisioneros de una noche) – Constitución (Breve cielo) – Once (Tres veces Ana)”, en el que recorre las películas de Kohon como si fueran una ciudad, y la ciudad de Buenos Aires como si fuera una película (de Kohon, pero no solamente). Me quedo con este último como texto del año.

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Rabo de Peixe (Joaquim Pinto y Nuno Leonel, 2015)

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I Am Twenty (Marlen Khutsiev, 1965)

Ezequiel Iván Duarte (Alias el Zapato de Herzog, crítico platense cuyo rostro desconocemos)

UNA PELICULA
World of Tomorrow de Don Hertzfeldt (mención especial: Citizenfour de Laura Poitras, aunque no sé si cuenta para 2015)

UNA ESCENA
-Dos: la recreación de la muerte de Borromini en La Sapienza de Eugene Green y la escena final de Ave Fénix de Christian Petzold

UN PLANO
-Esta es difícil y quiero evitar la obviedad de nombrar alguno de The Assassin de Hou Hsiao-Hsien. AsÌ que podría ser éste: Mad Max Interceptor

Creo que era un plano fijo sostenido aunque la memoria podría fallarme. Si no, la imagen lo ilustra bien.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Otro difícil… Alguno de José Miccio, supongo. podrían ser las entradas de su diario en Hacerse la crítica.

EL BLUFF DEL 2015
-Ninguno

UN DESCUBRIMIENTO
-Bill Douglas

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Ninguna particularmente extraordinaria, pero se me ocurren dos en el Festifreak: Koyaanisqatsi con la banda Central Eléctrica Discos tocando en vivo y el clima picaresco en la sala al proyectarse Il Decameron.

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World Of Tomorrow (Don Hertzfeldt, 2015)

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La Sapienza (Eugene Green, 2014)

Marcos Vieytes (CEO de Hacerse la crítica, amante del Giallo, la barba más envidiada de la crítica porteña)

UNA PELICULA
3 corazones, de Benoit Jacquot.

UNA ESCENA
-En la película de los Dardenne está el mejor plano secuencia que he visto este año, entendido en su variante sintética, sin grandes desplazamientos de cámara ni excesiva duración, funcional al sentido y el desenvolvimiento del relato. Sucede cuando la protagonista visita a un padre y su hijo, ambos compañeros de ella en la fábrica, mientras aprovechan el domingo para trabajar en sus autos. En cuatro minutos filmados cámara en mano los Dardenne ilustran aquellas palabras de Jesús acerca de que el cristianismo vino a dividir en vez de reunir, a enfrentar a los miembros de una misma familia entre sÌ, que es lo que finalmente sucede como resultado de la visita de la protagonista. Ni la matriz bíblica ni su resolución se hacen jamás explícitas, pero su estructura es inherente a la composición del plano, que al principio separa a los tres personajes valiéndose de las puertas abiertas de un auto. El fuera de campo funciona como punto de fuga simbólico del más joven, quien no sólo sale de cuadro cuando se niega siquiera a dialogar sino que, además, en un principio empuja involuntariamente a su padre de modo que este queda en el mismo cuadrante en el que está su interlocutora, antes incluso de que pensara en adoptar una posición afín a ella. Ese gesto “casual” del hijo es significativo gracias al montaje en plano, que disimula su intencionalidad, y revela cuán exquisitos -e invisibles- organizadores pueden ser los Dardenne.

UN PLANO
-El plano en el que ella lo llama en el bar y Èl no la reconoce es capaz de resucitar a un muerto. Los ojos de Johnny recorren el contorno de la cara de ella fuera de campo -que es la nuestra gracias a la subjetiva- sin reconocerla. Para hacerlo debía mirar a cámara, pero Petzold no lo permite porque la superficie de su película es clásica. No obstante, esa mirada que rodea la fisura indica que el precio que el espectador de una ficción paga por asistir a ella protegido por la cuarta pared es la imposibilidad de ser reconocido.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-No leo crítica.

EL BLEFF DEL 2015
-La de Nanni Moretti.

UN DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
La fascinante estrella de la felicidad, de Vladimir Motyl.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-No tuve ninguna.

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3 Corazones (Benoit Jacquot, 2014)

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Dos Días, Una Noche (Jean Pierre y Luc Dardenne, 2014)

Manuel Setton (Estudiante, el fan de Morrissey que más queremos, rohmeriano, soltero más codiciado del BAFICI 2016)

UNA PELICULA
Lulu, Luis Ortega

UNA ESCENA
-La carrera donde van pasando la nafta de la boca al auto en Mad Max: Fury Road

UN PLANO
-Cualquiera de los primeros 20 minutos de The Event de Sergey Loznitsa

UNA CRÍTICA O TEXTO
-“Ver La Música” de Lucas Granero (Las pistas)

BLUFF DEL 2015
Leviathan de Andrey Zvyagintsev

UN DESCUBRIMIENTO
-Marlen Khutsiev

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Ver los interminables finales de Michurin de Dovzhenko, cada uno mas propagandistico que el otro.

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Lulú (Luis Ortega, 2015)

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The Event (Sergei Loznitsa, 2015)

Tatiana Mazú (Los mejores rulos de DOCA, militante, amante del café con leche, invitada de lujo en cualquier Q&A que se precie)

UNA PELICULA
-Vengo atrasada con las películas de 2015, siendo sincera, como para responder con certeza. Pero voy a arriesgar, 88:88 de Isiah Medina.

UNA ESCENA
-La entrevista final a la nena en Últimas conversas de Eduardo Coutinho, terminada por Jordana Berg y Joao Moreira Sales.

UN PLANO
-El paneo final de Nova Dubai, de Gustavo Vinagre.

UN CRÍTICA O TEXTO
-Los debates planteados por Nicolás Prividera en torno a La Patota de Santiago Mitre y Réimon de Rodrigo Moreno.

EL BLUFF DEL 2015
La Patota, de Santiago Mitre.

UN DESCUBRIMIENTO
-La filmografía de Kidlat Tahimik, durante el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. También vi por primera vez las películas de Germán Scelso.

UNA EXPERIENICIA DESTACABLE EN EL CINE
-La performance de Kidlat Tahimik, que tuve la suerte de ver dos veces: una después de la proyección de Balikbayan #1, también en Mar del Plata, y otra después de la proyección de Perfumed Nightmare en Cineclub Dynamo. Por otra parte, la proyección de Pibe Chorro de Andrea Testa en la IX Muestra DOCA – Documentalistas de Argentina en Cine Gaumont, con la intervención de Vanesa Orieta y la reacción del público al terminar la película y escucharla hablar.

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Ultimas Conversas (Eduardo Coutinho, 2015)

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Nova Dubai (Gustavo Vinagre, 2014)

Tomás Guiñazú (Neomuralista, docente, único promotor de polémica en nuestros comments, el jopo mejor peinado de la FUC)

UNA PELICULA
Surire de Bettina Perut e Iván Osnovikoff.

UNA ESCENA
-La declaración de amor torpe y noble de Vito en Los exiliados románticos. Su respiración entrecortada, sus movimientos espasmódicos y el rostro impertérrito de la chica.

UN PLANO
-El Arcángel San Miguel en lo alto, observando la guerra ciega en las calles. Estamos perdiendo aquí, se necesitan refuerzos allá, aúlla La Voz. Médicos, nuevamente. Jamás cesará el pedido de médicos. ¿Cuál será el Juicio?

UNA CRÍTICA O TEXTO
-No tengo ningún texto preferido. Aplaudo en general la gran cantidad de textos que construyeron un buen estudio sobre La patota, aunque lamentablemente se haya perdido el ingenio ante el fenómeno Clan, tanto sea por el filme o la serie.

EL BLUFF DEL 2015
-La patota es un filme desaprovechado. No lo categorizarÌa de blef, pero la selva ofrecía mucha más poesía que la que terminó apreciándose.

UN DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Nikolaus Karl Gunther Nakszynski.

UNA EXPERIENCA DESTACABLE EN EL CINE
-Casi cronométricamente dar cuenta que un filme era más bello estando dormido, y cumplir, decidido, tal placer. La peli en cuestión: A Girl Walks Home Alone at Night.

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Los Exiliados Románticos (Jonás Trueba, 2015)

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Surire (Bettina Perut e Iván Osnovikoff, 2014)

Martín Álvarez (co-editor de Cinéfilo. Crítico de cine, actor, ha pasado mucho tiempo pasó intentando que Salas sea legible -es uno de nuestros editores secretos-, amante de los austrhúngaros y los animales. Nada de lo que importa se le escapa)

Una película y una escena: Poeta en viaje de negocios. La historia cuenta que el chino Ju Anqi filmó este viaje por la provincia de Xiunxang en 2002 y decidió montarlo doce años después. Naturalmente uno se pregunta por qué finalmente Ju decidió que lo que había filmado era algo que merecía mostrarse y ser preservado. La película responde con el que para mí es el mosaico humano más rico que vi este año. A la empatía con que el director mira y escucha a la gente se suma un segundo placer, el de ver personas en pantalla interactuando en la misma clave. Es una película de aire triste, que contagia sin embargo como pocas la felicidad de compartir un momento fructífero con cada persona que aparece. Y tiene mi escena favorita del año: la del poeta y la puta que trata de masturbarlo con algunas complicaciones, mientras se ríen de eso mismo.

Un plano: Tom Hanks desparramado en la cama de dos plazas al final de Puente de Espías. Así se dormía mi viejo una media hora de siesta antes de salir otra vez a trabajar. Por otra parte la película es una mezcla que salió bien entre el idealismo de Spielberg y la puesta en escena, en base a detalles, de los límites prácticos del protagonista, que los comprende mientras aprende a moverlos. Se podría decir que el éxito de Spielbergo es haber logrado filmar un par de días en el trabajo. El resfriado es otro gran toque en ese sentido (posiblemente haya que reconocérselo al guión de los malditos hermanos Coen). Tom Hanks siempre fue bueno para aprender en el cine, se merece el descanso.

Un par de críticas: Una columna de Quintín hace algunos meses en la más bien ilegible revista Caimán, se llama “El poder de las imágenes”. El diario de chupetines de José Miccio en Hacerse la Crítica. Salas sobre Desplechin hace algunos días acá mismo.

Descubrimiento y experiencia en el cine: toda la retro Marlen Khutsiev en Mar del Plata.

Bluff: El clan.

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Poet On A Bussines Trip (Ju Anqi, 2015)

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The Assassin (Hou Hsiao-hsien, 2015)

Martín Farina (Ex-futbolista, tocó con Charly Garcia, compartió radio con nosotros, atentos a su próxima película)

UNA PELICULA
Cemetery of Splendour, Apichatpong Weerasetakul

UNA ESCENA
-La escena en Cemetery of Splendour donde la mujer le lame la pierna a la señora en el parque mientras están viviendo una vida pasada

UN PLANO
Hay un momento de la competencia de canto de pájaros en Las Mil y Una Noches Vol III, de Miguel Gómes. Recuerdo a todos los dueños de los pájaros, apoyados sobre postes, con sus canarios tapados en jaulas, esperando que cante. Me conmovió como llega ese momento. Pero es un momento mas que un plano. Pero el mejor plano es una de las noches en el hospitalito en donde se encienden y van cambiando de color las luces (Cementery of Splendour) El plano general de esa secuencia es imborrable.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Roger Koza sobre The Assasain

EL BLUFF DEL 2015
-No vi cosas malas este año. El Clan probablemente fue lo peor, un director de los que han hecho obras maestras que sentí muy desdibujado

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Julian D’Angiolillo, sus películas y conocerlo y entrevistarlo. Las dos cosas.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-La introducción que hizo el embajador chino sobre la película de Jia Zhang-Ke en el Festival de Mar del Plata, tratando de decirnos que Jia es un loquillo que hace cosas nuevas. Y nos daba datos de china; población, historia, etc. Todo muy amable como haciendo una exposición escolar. Divino.

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Cemetery Of Splendour (Apichatpong Weerasetahkul, 2015)

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As Mil E Uma Noites, Vol III: O Encantado (Miguel Gomes, 2015)

Elías Giumelli (Campeón de Mortal Kombat, campusanista de la primera hora, marplatense ilustre)

UNA PELICULA
Star Wars VII, promete ser parte de una gran trilogía y me llevó de vuelta a ser un purrete

UNA ESCENA
-Pelea con fiambre de por medio en Ryuzo and his Seven Henchmen

UN PLANO
-El último de La princesa de Francia, en donde se dispersan los personajes, bello parquecito de los bosques de Palermo que me encanta recorrer cuando voy al laburo y Matías casi casi que puede reproducir esa belleza en la pantalla

UNA CRÍTICA O TEXTO
Dos.
1)La crítica de Garcia Candela sobre Mad Max, hizo que quiera ver una película con la que tenía muchos preconceptos.
2)Releer apuntes para la militancia de J. W. Cooke, es bueno volver a transitarlo aplicánndolo a los tiempos que corren

EL BLUFF DEL 2015
El cielo del centauro, se infló tanto que terminó reventándose, si no es que ya la habían hecho pinchada

UN DESCUBRIMIENTO
-Una app, “Score! Hero”

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Estreno de Star Wars VII, se va la imagen y continúa el sonido, toda la sala pide que lo detengan y vuelva atrás, durante cinco minutos sigue asÌ, mientras vuelan insultos (me unÌ a ellos para pertenecer a la masa, qué lindo), amenazas y corridas a la sala en búsqueda de ayuda. Se oyen “espere diez años para verla” y el clásico “como nos van a gratificar por esto?”.

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Star Wars VII: The Force Awakens (J.J Abrahms, 2015)

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Ryuzo and His Seven Henchmen (Takeshi Kitano, 2015)

Oscar Cuervo (Dueño del multimedio La otra, noctámbulo, fassbindereano y peronista)

UNA PELICULA
P’tit Quinquin (Bruno Dumont)

UNA ESCENA
Historia de un clan (Luis Ortega): La cena con las máscaras de Videla, Evita, Perón y Menotti al final del capítulo 2, con la coreografía de “La grasa de las capitales”.

UN PLANO
Ragazzi (Perrone), el primer plano contrapicado del chico carrero en reverse, con la gota que sube por su cara angulosa en vez de bajar: creo que es el mejor plano de los últimos años.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-UNA VISIÓN DESDE ALGÚN LUGAR: UN MISTERIOSO FUERA DE CAMPO (DE LA FICCIÓN) por Roger Koza, (Blog Ojos Abiertos)

EL BLUFF DEL 2015
El cielo del centauro (Hugo Santiago): Nunca tantos big names dieron tan poco.
-Otro bleff: El Clan (Trapero): El milagro de convertir una historia demoníaca en una película burocrática.

DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Julián D’Angiolillo (se me había escapado Hacerme Feriante, pero el estreno de Cuerpo de letra me hizo descubrir a este cineasta notable).

EXPERIENCIA MÁS DESTACABLE EN EL CINE
-El trance en el que me sumÌ con las imágenes de la inundación montadas por Bill Morrison y con música de Bill Frisell en The Great Flood.

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Ragazzi (Raúl Perrone, 2015)

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Historia de un Clan (Luis Ortega, 2015)

José Fuentes Navarro (Rioja. Crítico de cine en Cinéfilo. Autodenominado minero -de películas-, lo es también de pensamientos y personas. Jamás da nada por sentado, por suerte para todos nosotros. Masterchef 2016.)

UNA PELÍCULA
Bridge of spies de Steven Spielberg: James Donovan el personaje interpretado por Hanks no sabe que hacer cuando esta en Alemania como mediador en un intercambio de espias, se toma su tiempo aprende y observa para en el momento justo sacar máximo partido de su experiencia como abogado de seguros. Spielberg hace algo parecido, al comienzo abre varias líneas narrativas y uno no sabe bien hacia dónde va la película. Al mismo tiempo se puede observar cómo va midiendo el film, como si lo fuera construyendo parsimoniosamente plano a plano. Todo se desarrolla sobriamente, sin estridencias, casi como el carácter del espía ruso personificado por Mark Rylance.El resultado es una especie de emoción con eco, que perdura más allá del visionado del film. Una artesanía, no en el sentido antiguo del término sino por procedimiento.

UNA ESCENA
– “Al alba venceré” dice el momento cumbre del aria más conocida de Turandot, una de las obras inconclusas que dejó Giacomo Puccini. También sobre el pucho Ethan Hunt verifica tres opciones que a su vez son tres puntos de vista sobre los cuales debe tomar una decisión. Determina, para salvarlo, pegarle un tiro en el hombro al canciller austriaco, eliminando asi el objetivo de dos francotiradores que están apostados para liquidarlo, cuando esto sucede el punto de vista cambia, brevemente, al de los desconcertados francotiradores. Uno de los cuales es la chica que le gusta al agente Hunt. Claro,no sin antes haber peleado en unas pasarelas imposibles con un tercer francotirador de quien toma el arma,una flauta dulce, para acometer la acción. La secuencia de la ópera en Misión Imposible: Rogue Nation es una actualización de La ventana indiscreta a 200 km/h. El momento perfecto de una película que de por si está estructurada en escenas que son niveles y a su vez desafíos zurcidos de manera invisible como un todo.

UN PLANO
-Cualquiera de los paneos laterales de It follows. Además de que consiguen generar miedo de verdad, el film de David Robert Mitchell resignifica inteligentemente un género rico pero agotado. Sobre todo es un tratado del uso del espacio cinematográfico. ¿Cual es el sentido de la secuencia de la pileta si no?. La película teórica del año.
-Voy a hacer trampa y elegir otro: el plano final de Kommunisten/Schwarze Sunde de Jean Marie Straub: Danielle Huillet está sentada inmóvil en el risco de una montaña, en momento mira al horizonte y exclama: Nuevo mundo, suena una pieza clásica que desconozco. Mis tres finales favoritos (los otros son el de Sunset song de Terence Davies y el de Mountains may depart de Jia Zhangke) del año terminan igual pero distintos: una mujer, música. Fin.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-La gran mayoría me aburre soberanamente.Todo muy previsible, demasiado piloto automático, sobre todo hay carencia de ideas notable para pensar el cine.
Dicho esto (que creo que da para mucho más) voy a elegir tres textos:

-El Clan por José Miccio en Hacerse la Crítica.

-El poder de las imágenes por Quintin en Caimán cuadernos de cine.

-Sobre las dos peliculas argentinas del año por Lautaro García Candela en Las Pistas.

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO

-La extraordinaria obra de Jean Gremillón. No vi todas las películas, obviamente, se debe retrospectiva urgente.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Ver una copia restaurada de The Searchers de John Ford en sala. No es mi Ford favorito ni mucho menos, pero la euforia que tenía al terminar la proyección no me la calmaba ni con un puré de valium.

EL BLUFF DEL 2015
-El nivel de las comedias este año fue muy pobre apenas se salvan She´s funny that way de Peter Bogdanovich y What we do in the shadows de Jermaine Clement y Taika Waikiki

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What We Do In The Shadows (Jermaine Clement y Taika Waikiki, 2014)

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She’s Funny That Way (Peter Bogdanovich, 2015)

@novistenada (Carla, no revelaremos su apellido. Jurado favorita de CineMigrante 2014. Corresponsal en España para todo twittero argentino que se precie de festivales españoles. Regresó al país hace unas semanas. Escribe acá)

“Una película” no es la mejor película. “Una escena”, o “un plano” no son la mejor escena o el mejor plano, los más virtuosos. A las infinitas objeciones a la memoria (y al gusto), se suma el sesgo de un año en que -un poco por elección, otro poco por efecto de ciertas condiciones- los estrenos no estuvieron en el centro de mi agenda. Y se suma, sobre todo, la voluntad consciente de una selección descentrada respecto de las novedades y de “grandes películas”.

¿Hubo películas extraordinarias este año? -me preguntó con matiz retórico hace unos días Fernando VR. No, si “extraordinario” es “grandioso” -respondí. Pero sí hubo películas extraordinarias, que buscaron y encontraron su propia voz, que no cedieron a la única vulgaridad que podría merecer el desprecio implícito en el uso (¡vulgar!) de ese nombre: la de no conocer más que la parte superficial de uno mismo y de aquello que nos es más propio; la de reproducir el punto de vista de nadie, espectacularizado como el de todos, como el de “la gente”. En el mundo fantasmagórico del siglo ya no tan nuevo, lo más común ha llegado a ser lo extraordinario. Hoy, extraordinario es eso: algo común sostenido en la propia voz.

El año pasado elegí quedarme con unas 80 películas -buenas o malas (¿quién puede decirlo?)- que ponía en una lista, que tuiteaba, para no olvidar, para que no nos olvidáramos, o porque no había podido verlas con vos, conversar de ellas con vos. Algunas ni siquiera me gustaban.

Este trabajo impresiona más caprichoso todavía. Arbitrario. Como toda selección, lo es; pero quisiera morigerar ese rasgo, levantarle la hipoteca del capricho. Hay una regla que funda las decisiones y hay razones que fundan la regla. Elijo películas, escenas, planos, textos que encuentro personales y comunes: extraordinarios.

UNA PELICULA

Visita-Oliveira
Visita ou Memórias e confissões, Manoel de Oliveira, Portugal, 1982/ 2015

Va a empezar la película en la sala 1 de la Filmoteca de Madrid. Pero antes nos explican que Oliveira sentía pudor de mostrar lo que vamos a ver. Que en los años ´80, los artistas no se exponían a sí mismos y a sus familias ante públicos de algún modo vastos y desconocidos como tan homogeneamente se hace ahora; que para un hombre de la edad de Oliveira semejante exhibición resultaba incómoda y aun inapropiada. (Soy una mujer del siglo XX -pienso. ¿A quién se le ocurre hablar de sí? ¿Para qué? ¿À quoi bon?) Empieza la película.

Nada de lo personal que Oliveira muestra en esta Visita es, sin embargo, ajeno a la Historia. No lei críticas con las que coincidir en esto, pero estoy segura de que las voces que acompañan la visita a la casa son desdoblamientos del propio Oliveira y de Maria Isabel Brandão, su esposa. Esas voces acusan al mismo tiempo la reminiscencia de una intimidad y la incomodidad de un extrañamiento. Los desdoblamientos se multiplican. Oliveira aparece hablando a cámara en el tiempo de la película, pero también vemos imágenes antiguas, películas y fotos familiares que nos remontan hasta los Oliveira que precedieron Oliveira: una familia de empresarios, de emprendedores ambiciosos que sentaron las bases para el tardío desarrollo capitalista portugués. El abuelo que levanta la empresa; el padre que diseña y construye la primera represa hidroeléctrica del país. Más tarde, el hijo, el artista – nuestro Oliveira- liquidará la empresa. El hijo, el artista – nuestro Oliveira- enfrentará a la dictadura de Salazar. El desdoblamiento de voces -el distanciamiento y la implicación que Oliveira pone en escena de este modo- es al mismo tiempo la condición y el síntoma de una aguda consciencia histórica. Es aquello que hará de todo -todo- lo que se nos cuenta y muestra en la Visita algo relevante.
Aun en la oscuridad de la sala, se siente la incomodidad en algunas butacas vecinas cuando Oliveira, en tono más confesional, nos habla de lo que espera y cree sea una mujer, cuando trata de explicar su idea de pureza o de pecado. Hubo quienes al final de la proyección contuvieron sus aplausos, mortificados por estas Confesiones. Todas ellas están allí, sin embargo, para restituir una experiencia del mundo, una sensibilidad secular que nada tiene de caprichoso.
Mientras caminamos desde el cine Doré hasta la fiesta de Filmadrid (es gracias a Filmadrid -http://filmadrid.com- que vimos la película), comentamos estas cosas con Manuel y con Ahmad. Manuel acuña entonces la mejor síntesis: “Oliveira, capital del siglo XX”.

Quiero, aunque sin tiempo para el comentario, nombrar a algunas otras películas: las argentinas Mi amiga del parque (Ana Katz, Argentina-Uruguay, 2015) y Cuerpo de letra (Julián D`Angiolillo, Argentina, 2015). También, La sombra (Javier Olivera, Argentina, 2015) y Sinuosos y dorados médanos (Ignacio Iasparra, Marianela Portillo, Bruno Stecconi, Nicolas Dominguez Bedini, Guillermo Ueno, Argentina, 2015) de la que hablaré más abajo. Otra europea, Phoenix (Christian Petzold, Alemania-Polonia, 2014); Nova Dubai (Gustavo Vinagre, Brasil 2014); João Bénard da Costa: Outros amarão as coisas que eu amei, Manuel Mozos, Portugal, 2014) y tantas más.

UNA ESCENA
Sinuosos y dorados médanos (min 00: 18:22 – 00:20:30)

Hace poco, Roger Koza señalaba el curioso confinamiento al fuera de campo del kirchnerismo en la ficción cinematográfica nacional de la década (http://ojosabiertos.otroscines.com/una-vision-desde-algun-lugar-el-misterioso-fuera-de-campo-de-la-ficcion/). En algún lugar, sin embargo, distinguía que no puede decirse lo mismo de los documentales, en los que las referencias al gobierno y al movimiento político que puso de pie y transformó al país después de la crisis, que se hubiera dicho terminal, de 2001 (esto lo digo yo, no Roger), sí estaban presentes. Esta afirmación, no obstante, puede ser relativizada. Aunque no estoy en posesión de estudio cuantitativo alguno, me atrevo a arriesgar que no son tantos los documentales que aborden explícitamente la cuestión. Sinuosos y dorados médanos no está entre las excepciones. Hay un par de referencias al Peronismo, alguien canturrea la Marcha, pero nada más. Sin embargo, la película no podría haber sido hecha en ningún otro momento de nuestra historia y, lejana de cualquier tentación cínica o desencantada, revela una lúcida percepción de sus problemas, de los problemas de esta época: las tensiones entre creación política e institucionalización; entre colectivos e individuos; la potencia de la autoorganización y las posibilidades que se abrieron para ella con el ciclo iniciado en 2003, pero también sus límites y sus amenazantes miserias.
De modo que -no descubro nada- hay fueras de campo y fueras de campo. Hay omisiones que lejos de debilitar una presencia la tornan más intensa porque la hacen pregunta, la vuelven una fuerza que presiona desde una cierta exterioridad como lo único que puede -si acaso- completar el sentido de lo que se ve y escucha. [Me vienen a la memoria dos películas recientes, de hechuras y recorridos dispares, donde lo omitido opera de este modo: Dos metros de esta tierra (Ahmad Natche, Palestina, 2012) e Ida (Pavel Pawlikowski, Polonia-Dinamarca-Francia-Reino Unido, 2013)]

En Sinuosos y dorados médanos, hay series de imágenes que testimonian la historia de un colectivo que, bajo diferentes nombres y formatos, lleva adelante una intensa actividad cultural en la ciudad de Médanos, en la Provincia de Buenos Aires, desde hace unos 12 años. Otras, son un diario del propio avance la película y de las conversaciones y discusiones de sus realizadores. También están la ciudad, el paisaje, la vida diaria de los medanenses, los recuerdos; las voces de los protagonistas, los textos, la poesía de Domínguez Bedini. Y, en torno al minuto 18:22, está esta escena en que todo se hace presente. Empieza con el plano del jardín de una casa donde vemos reunidos a los animadores de la movida cultural medanense y a los responsables de la película. Pronto sabremos que la reunión es una celebración y una despedida: el rodaje ha terminado. El plano inmediatamente anterior (que muestra a un grupo de mujeres en la cocina de la casa), arrastraba la voz over de la secuencia previa, que nos contaba y reflexionaba acerca del funcionamiento del colectivo cultural. Pero ahora estamos en una celebración, lo que escuchamos es el rumor de voces dispersas o del juego de los niños, y a Domínguez Bedini que se despide de sus anfitriones en nombre de todo el equipo. La cámara se mueve desprolija entre la gente y capta también el dispositivo técnico de la escena: otras cámaras, micrófonos. El segundo plano es la evocación de un recuerdo futuro: bien pegados al lateral izquierdo del auto que avanza, vemos la ruta de regreso a Buenos Aires, el paisaje borroso de la provincia: una imagen con mucho ruido, un poco espectral, con las luces rojas del vehículo que marcha delante, o anaranjadas de los que viene de frente, irradiando desde el centro del cuadro. La voz de la despedida sigue hablando. Siguen los rumores de la reunión. Plano 3: Vuelta al jardín y al movimiento de la gente. Otro plano, el cuarto, con los aplausos debidos, los juegos infantiles, los animales… A todas estas personas, las reúne ahí un trabajo común, pero también parece claro que hay entre ellas lazos más personales, están con sus hijos, con sus parejas, como responsables de una tarea, pero también porque son parte de una comunidad.
Y por fin -quinto plano-, la cámara se ha puesto a cierta distancia. La toma es fija, desde un lateral del jardín. Es un día de sol, atardece, y la luz que se asoma apenas desde atrás de un casa vecina, impacta de sesgo en la escena. En el centro del cuadro, una pareja baila abrazada; si existe una música, es apenas audible en medio de los otros rumores. Pero hay una mujer sentada con un bebé en brazos, la luz del sol se cuela por la veladura de los pliegues rojos de su pollera y pinta un halo tenue alrededor del pelo oscuro y de las piernas blanquísimas. Todo irradia una calma crepuscular, bella y previsible. Sin embargo, la figura de la mujer con el bebé se recorta con otro peso, como la estampa de algo sagrado y antiguo que se hiciera presente en la familiaridad de la escena y la iluminara de otros sentidos o intuciones. Han transcurrido algo más de dos minutos.

Mientras escribo, recuerdo este texto de Pablo García Canga sobre otra película, mucho más grande y ambiciosa, pero que -dice él, Pablo- encierra una película más pequeña y secreta: http://eldiabloquizas.blogspot.com.es/2015/12/una-sonrisa-en-plano-general.html

Una segunda escena, un exceso populista y reprensible, como podía esperarse. Pero es que no soy capaz de dejar de nombrar la escena de Su realidad (Mariano Galperín, Argentina-Francia-Reino Unido, 2014), en la que entre los minutos 17 y 19, más o menos, Melingo y los músicos improvisan- primero en la estación, después en el tren- una versión de Canción para mi muerte, con melodía de la Marcha Peronista, de voces y percusión -¡y percusión!- entrañables. Pasan algunas cosas ahí, pero me limito a la mención.

UN PLANO
-El plano final de Infinitas [03:13:46] (Marlen Khutsiev, Rusia, 1992, https://www.youtube.com/watch?v=MwKBlm5CHTI )

Infinitas es una película única: extraordinaria y grandiosa, al mismo tiempo. Expulsado de su casa, despojado de sus cosas, Vladimir Ivanovic -que ya no es joven- inicia un viaje hacia el pasado, pero ese pasado resulta ser mucho más vasto que el que Vladimir podría recordar, remontarse mucho más allá de la existencia física de Vladimir, como si la vida de un solo hombre se alargara en una existencia colectiva y antigua de la que fuera inescindible. Como Oliveira en su Visita, Vladimir Ivanovic se ha desdoblado, él, en su joven alter ego. En la escena final de Infinitas, los dos hombres -el joven y el viejo- emprenden juntos una caminata. Al comienzo, el paisaje es agreste pero lleva las marcas de un progreso equívoco: unas estructuras de hierro se levantan, misteriosas, sobre la nada del lugar; hay un humo que se alza desde el suelo y enturbia la escena. Pronto, sin embargo, todo eso es dejado atrás y los dos hombres están ahora solos en la naturaleza. Un curso de agua estrecho, menor incluso que un arroyo, separa la trayectorias cuando el joven lo cruza decidido, pero el más viejo no lo sigue. Esa franja de agua crece y se ensancha hasta convertirse en un amplio río. Los hombres se miran desde las orillas opuestas y tienen gestos de complicidad, pero se alejan irremisiblemente, separados por el caudal que crece.
En el último plano, la cámara los mira alejarse; los sigue a sus espaldas mientras ellos avanzan con el curso del río; se balancea de una a otra orilla. Pero los hombres son ya pequeñas manchas que se mueven entre la vegetación hasta que se hace imposible distinguirlos. La cámara se queda entonces con la corriente grisacea del agua, desciende sobre sobre ella hasta que no hay nada más que esa corriente que va a confundirse en amplio un espejo plomizo. El piano de tonalidades románticas del plano anterior es sustituido sin transición por los acordes más dramáticos de un órgano (si no me engaña el oído). Pero en los momentos finales, todo se llena de un sonido hueco y acompasado -quizá, un vibráfono- que hace pensar en el mecanismo de una relojería monumental e inflexible. Títulos sobre el agua.

UNA CRÍTICA O TEXTO
-Elijo dos textos publicados en cineua.com. No son críticas (creo que sus autores coincidirán conmigo en esto, aunque no importa mucho) y hay en esta elección, sí, algo más de arbitrariedad o de azar, prefiero pensar, que en las de los otros ítems.

Un texto es de Roberto Adalia (@Ricardo_Adalia): “Tu dios de madera”: http://www.cineua.com/?p=81

Al otro, lo firma Vicente Monroy (@monroyXXX): “Una imagen del universo”: http://www.cineua.com/?p=236

Por último, están los textos de Pablo García Canga que, muy lejos de la crítica, se dirían poemas. Elijo este que discurre a partir de Cuento de invierno, de Rohmer, pero podría ser cualquier otro: “no me toques no”: http://eldiabloquizas.blogspot.com.ar/2015/06/no-me-toques-no.html

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Mi descubrimiento del año se lo debo al Festival de Mar del Plata y es Marlen Khutsiev. Todas sus películas son de una belleza deslumbrante y de una inteligencia magistral para condensar en un plano o en las relaciones entre ellos, el sentido o las preguntas de una vida o de una historia.
Para un panorama y una valoración de la filmografía de Khutsiev, remito a este artículo de Jorge García: http://ojosabiertos.otroscines.com/14582-2/

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
-Aquí, debería hablar de cómo este año volví a disfrutar de ir al cine en compañía, algo que sólo había tenido una vez en la vida, durante cierto tiempo, y hace ya mucho. En Madrid, en el cine Doré, volvió esa maravilla. También debería agradecer al Cineclub La Morada (Madrid, http://scaramouches.weebly.com/ ) esas conversaciones en las que está permitido pensar y decir todo sobre las películas y no, la vanidad de la cita, de la erudición sin alma, o de un saber académico formateado.
Pero no, voy a recordar, en cambio, tres experiencias penosas porque hay que hacerlo (y, de paso, mencionaré otras tres películas de las que también hay que conversar): En primer lugar, la tristeza y el enojo de ver Kommunisten (J-M Straub, Francia-Suiza, 2014) en la sala 2 o 3 del cine Ambassador de Mar del Plata, con el sonido de la sala lindera filtrando y ocupando la nuestra. En segundo término, recordaré los leds anaranjados de la sala 5 del Paseo Aldrey, también de Mar del Plata, que contaminaban la exquisita luz de El movimiento (Benjamín Naishtat, Argentina-Corea del Sur, 2015). Por último, otra vez el Ambassador. Ahora, la sala 1, donde vimos The Assassin (Hou Hsiao-hsien, Taiwan-China-Hong Kong-Francia, 2015) o quizá, otra película, oscura y desvaída.
Que estos casos sirvan para recordar de modo más general, las lamentables condiciones de proyección en las salas argentinas y la necesidad de exigir que los exhibidores inviertan en infraestructura y tecnología.

EL BLUFF DEL 2015
-Vacante: No hay bluffs; solo películas (libros, lo que sea) de las que no sabemos (aún) hablar, en todo caso, o con los que no conversamos. Incluso si enumerara algunos hypes que me incomodaron, no estaría diciendo nada acerca de las películas. Hasta el evidente retroceso que significó Spectre con respecto a la deslumbrante Skyfall, puede dar esto, por ejemplo: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-289096-2015-12-27.html .

En estos días, veré SW7 y, quizá, -dolor- cambie de idea.

Sinuosos y dorados médanos

Sinuosos y dorados médanos (Ignacio Iasparra, Marianela Portillo, Bruno Stecconi, Nicolás Dominguez Bedini, Guillermo Ueno, 2015)

Visita-ou-Memorias-e-confissoes-2

Visita ou Memórias e Confissoes (Manoel de Olvieira, 1985-2015)

Marcelo Alderete (Miembro del excelentísimo trío de programadores del Festival de Mar del Plata. Crónista de viajes y recitales de K-Pop. Responsable de la histórica visita de Johnnie To al país)

UNA PELICULA
Tres, sepan disculpar:

Sangue del Mio Sangue, Marco Bellocchio (Italia-Francia-Suiza, 2015)
El mejor director italiano (vivo), demuestra que todavía se pueden hacer películas. (Me refiero a actores, ambientaciones de época, guion y esas cosas). Y sin embargo, o quizás a causa de esto, es ninguneado por los grandes festivales y hasta por sus propios colegas. En el festival de Venecia (¿Benecia?), un jurado integrado por personajes (hasta entonces) respetables como Alfonso Cuarón, Nuri Bilge Ceylan, Hou Hsiao-hsien, Pawel Pawlikowski y otros menos como Emmanuel Carrère y Lynne Ramsay, prefirieron premiar una película innombrable y dejar con las manos vacías (y los puños en el bolsillo) a la maravillosa obra de Bellocchio. Más que un misterio, una comprobación sobre el estado del cine.

Cosmos, Andrzej Zulawski (Portugal-Francia, 2015)
Otro anciano noble que vuelve al cine después de muchos años y lo hace con vigor y una velocidad que, a veces, lo hace darse de frente contra el ridículo. Algo que, seguramente, haría sentir orgulloso al mismísimo Gombrowicz.

Rastreador de estatuas, Jerónimo Rodríguez (Chile, 2015)
En una actualidad con películas “lustrosas” y saturadas de “profesionales” demostrando sus respectivas habilidades, Jerónimo Rodrigues demostró con su ópera prima que todavía es posible otro camino. Un cine casi “de garaje” en donde el director no necesita más que talento, sensibilidad e inteligencia para realizar su obra.

UN PLANO
UNA ESCENA
Como soy una persona mayor, y un tanto bruto, ya no recuerdo cuáles de estos momentos fueron escenas, planos o secuencias. Así que junto los puntos 2 y 3 y vuelvo a pedir disculpas por agregar más de lo pedido. Quizás se me escape algún que otro “spoiler”, pero como aquí somos todos cinéfilos serios, no nos importan esas pavadas.

-Cuando nieva en Right Now, Wrong Then (Hong Sangsoo, Corea del sur, 2015). Creo que es en uno de los finales. Quizá en los dos.

-También nieva en el plano final de Mountains May Depart, Jia Zhangke (China, 2015), con Zhao Tao bailando al ritmo de Go West por los Pet shop boys.

-La señora con los ojos bien abiertos, al final de Cemetery of Splendour (Apichatpong Weerasethakul, Tailandia-Reino Unido, etc., 2015).

-El poema The Rhytm de Robert Creeley que una ex le regala al DJ protagonista de Eden (Mia Hansen-Løve, Francia, 2014). Por acá se puede leer: http://www.poemhunter.com/poem/the-rhythm-4/

-La noche en El movimiento (Benjamin Naishtat, Argentina / Corea del Sur, 2015).

-La aparición de Rocky Balboa (esa voz) en Creed (Ryan Coogler, USA, 2015). Reconozco que no terminé de ver la película, las lágrimas no me dejaron seguir.

-Un padre y su hijo juegan en una plaza. La cámara se eleva sobre ellos y empieza a sonar la demoledora y marchosa versión de los Laibach de Life is life. El final más feliz del año de, quizás, la película más feliz del año: The Treasure (Corneliu Porumboiu, Rumania-Francia, 2015).

Hubo dos planos emocionantes, que son textos, porque así es el cine:

Uno, en Diario de un corto (Flavia de la Fuente, Argentina / Chile, 2015) en donde la directora desea a los espectadores que tengan un buen festival. Y el otro, el plano final más sorprendente y espeluznante del año (otra que M. Night Shyamalan), que corresponde al cortometraje: sound of a million insects, light of a thousand stars (Nishikawa Tomonari, Japón, 2014).

UNA CRÍTICA O TEXTO
Todo lo que escribe Quintín en Cinemascope y Film Comment, textos que lamentablemente nunca se traducen al castellano.

La crítica de Boris Nelepo a Saint Laurent (Bertrand Bonello, Francia, 2014), también en Cinemascope y que demuestra que hay textos que superan a la película en cuestión. Y eso que en este caso se trata de una buena película. Se puede leer por acá:
http://cinema-scope.com/spotlight/saint-laurent-bertrand-bonello-france/

EL DESCUBRIMIENTO DEL AÑO
-Un poco de autobombo, el único, les prometo. O, mejor dicho, de reconocimiento a mi colega Cecilia Barrionuevo. Los descubrimientos del año fueron las películas de Kidlat Tahimik y Marlen Khutsiev, exhibidas en sendas retrospectivas en el 30º Festival de Mar del Plata.

Y un libro, si se me permite, o mejor dicho, una parte de un libro. El diccionario apócrifo (como si interesara la aclaración) sobre cine chileno clase B, y sus personajes, que aparece en Caja negra de Álvaro Bisama.

UNA EXPERIENCIA DESTACABLE EN EL CINE
Visita ou Memórias e Confissões (Manoel de Oliveira, Portugal, 1993). La primera pasada de la película en Cannes, en una sala con varias butacas vacías. Ay, cinéfilos…

-Cofralandes (Raúl Ruiz, chile, 2002) en la sala Lugones durante el Doc Buenos Aires (aunque no pude ver todos los capítulos). Tarea para el hogar, ver Cofralandes y comparar con As Mil e Uma Noites de Miguel Gomes.

EL BLUFF DEL 2015
-El supuesto cine “de género”.
-Las series, lo que sea que eso signifique.

 

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Sangue Del Mio Sangue (Marco Belocchio, 2015)

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The Treasure (Corneliu Porumboiu, 2015)

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1 Comment so far

  1. (Casi) Todos escribieron tanto y yo tan poco que me da vergüenza. Lo que sí me alegra es ver que estamos en la misma sintonía respecto a José Miccio (y a La Sapienza).
    Una consideración breve respecto a World of Tomorrow: Hertzfeldt ha ido perfeccionando el difícil arte de combinar la comedia con lo elegíaco. En The meaning of life, una de sus obras más abstrusas —un poco como el couch gag que hizo para Los Simpson— ya se intuía algo más que la mera (o no tan mera) comedia absurda estrafalaria (o bizarra). Ni hablar en la trilogía It’s Such A Beautiful Day, donde el humor está presente pero apagado en medio del lirismo; por debajo de la superficie se intuye la desesperación. Otra película que lograba esta combinación, verdadera materia de la depresión, era la uruguaya 25 Watts.
    Abrazo de este ente de energía pura y fluoxetina, sin rostro o con el rostro cubierto ‘alla’ Hombre Elefante.

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