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30 MDQ FEST (6) – Los directores viajeros (Granero-Salas)

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Counting (Jem Cohen, 2015)
Poet On A Business Trip (Anqui Ju, 2015)

Por Lucia Salas y Lucas Granero

Lu:

Dicen por ahí que hubo muchas películas sobre viajes en esta edición de Mar del Plata. A tal afirmación yo podría contestar de dos maneras. La primera, naif y hasta ramplona, asegura que toda película es en sí un viaje y aquella que no se siente como tal falla rotundamente en su experiencia. La segunda, mas certera y (asumo) fácil de ejemplificar, asegura que no hace falta haber visto esas películas si se vio Counting, la nueva película de Jem Cohen, toda ella compuesta de postales visuales que llegan de distintas partes del planeta y se unen en un collage en el que mundo parece estar sintetizado a sus más bellas esencias: luces, sombras, esquinas, algunas personas, sus reflejos en vidrieras y un gato que observa.

Dicen por ahí, también, que varios salieron un tanto decepcionados de verla, afirmando que la película no era más que un compilado de momentos muy desbalanceado. Puedo, también, contestar de dos maneras. La primera, en la que hago caso omiso de tales barbaridades y me voy lejos de ese grupo de ciegos (es decir, no contesto y no escucho). La segunda, en la que aplico la lógica de la tolerancia y me quedo escuchándolos y luego los convenzo de que se trata de una gran película, acaso la obra que Cohen ha amagado con hacer durante todos estos años y que ahora, finalmente, consiguió realizar acaso en un arrebato de jet lag.

Vamos con la segunda manera, entonces.

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Es que Cohen siempre fue un cineasta del mundo. En su cine jamás existieron barreras o límites precisos. Como sucede con la música de The Clash, sus imágenes parecen estar siempre transmitidas a través de antenas que quiebran todo borde, disparadas hacia la inmensidad mundial, ilegales a veces, fantasmagóricas siempre. Curioso por encontrar aquello que se asoma desde las sombras, tratando de develar las zonas en la que se gestan micropolíticas incendiarias, ocultas por esos rascacielos a los que filma como cadáveres de un mundo globalizado que se refleja en restos de arquitectura amenazante, su cine ha sido el espacio por el que han encontrado forma discursos por fuera de toda regla, excepciones (musicales, artísticas, políticas) sobre las que su cámara siempre supo bien cómo pararse.

¿Es su cámara como una linterna? Puede ser. Nunca legibles del todo, huyendo de la nitidez y definición características de la imagen en extremo límpida de los tiempos actuales, las suyas conservan siempre un rastro de mugre, como una firma de que alguien las capturó y las trabajó. Silencioso siempre, nunca entrometido, todo es contemplación curiosa que en Counting se vuelve fascinación contagiosa por descubrir espacios nuevos donde todo parecía ya haber sido visto. Nueva York, Moscú, Porto y otras ciudades ultra reconocibles a las que el cine retrató desde su mismísimo inicio, se encuentran aquí diseccionadas en quince capítulos que mas bien funcionan como quince pinturas hechas de retazos en las que muchas veces no vemos nada más que la luz del sol sobre una pared, en un rapto de belleza que alinea a Cohen con aquellas polaroids de Walker Evans en las que se retrata la sombra de un árbol sobre una puerta y otros breves destellos de belleza. También podemos escuchar (ver) el eco de Brueghel, el artista con el que se fascinaba en su no menos fascinante Museum Hours, cuyos paisajes gigantes siempre han replicado en la obra de Cohen, pero que ahora encuentran una puesta en práctica ideal en esos planos generales y bien abiertos donde las figuras humanas se pierden en la inmensidad del contexto. Ciertamente impresionista, obstinado en capturar las diversidad de luces y tonalidades que gesticulan en los rincones más íntimos de las ciudades, Cohen es siempre paciente y aguarda. Una vez más, como si de cuadros se tratara, la materialidad de la que está hecho cada capítulo es enumerada siempre al final de ellos: luces, personas, un tren que pasa, algo de música.

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Continuando la herencia de los cineastas viajeros tan bien construída por Chris Marker (a quien la película no solo le dedica unos cuantos planos de gatos sino que hacía él parece estar hecha) y Joris Ivens y que incluso resuena en algunas sinfonias de ciudades que bien supieron hacer vanguardistas como Dziga Vertov y Walter Ruttmann, Counting tambien busca hermanarse con la primaria tendencia generada por los operadores del cinematógrafo Lumiere quienes viajaban por el mundo con la intención de volverlo descubierto para todos los ojos expectantes que miraban aquellas “vistas”. Algo más alucinado que aquellos, producto, quizás, de un jet lag imposible de dominar y escapando a cualquier retrato turístico, el ojo de Cohen va en búsqueda de la belleza adormilada que yace en los rincones. Y siempre la termina encontrando.

Asi, desde la comodidad de mi butaca estuve en todos lados. Y eso es algo extraño, porque aún en su invitación al viaje permanente, la sensación final es que se trata de un trayecto tan intimista y personal como las cosas que filma. Acaso allí también resida algo de su poder: en esa capacidad de volver colectiva la experiencia individual.

Te invito a volver a viajar pronto por esta aerolínea.

-Lucas

*** Local Caption *** Shi ren chu chai le, Poet on a Business Trip, Ju Anqi, China, 2014, V'15, Spielfilme

Hola Lu:

Dicen por ahí que me estás retando. Acepto tus retos.

Si es una cuestión de elegir y películas de viajes hubo muchas yo me quedo con el poeta. El poeta no es Cohen sino el Poeta en un viaje de negocios (Poet on a bussiness trip, de Anqi Ju). La película se filmó en 2002 pero al parecer el material quedó en el tintero hasta hace dos años. El protagonista es un poeta quien dice al principio que como jamás se había ido de viaje de negocios decide irse a recorrer lugares y en el camino escribe 16 poemas  que van apareciendo de a uno, blanco sobre negro, en la película.

Ju y Shu (el poeta) pasaron 40 días en la provincia de Xinjiang haciendo la película. Es la provincia más grande de China (1.600.000 kilómetros cuadrados aprox.) y en el censo del 2000 tenía unos 17.000.000 de habitantes. ¿Será la provincia de Mountains may depart?, es la provincia más al oeste de China, Queda a más de 3000 kilómetros de Beijing y a 3400 de Hong Kong. Hablando de postales, las de Xinjiang son bastante desoladoras. Parece un lugar inhóspito que hasta tiene un desierto (el de Gobi), una provincia tradicional que se ha convertido en unos caminos con casas y fábricas que se ven.

Me interesa esa cualidad del cine que le agradecés a Cohen, la de poder conocer lugares y cosas (Xinjiang es un lugar que no me gustaría recorrer en vivo). Lo que pasa con las bellas postales es que me las olvido. De Cohen sólo recuerdo sus gatos, entiendo que también son bellas sus sombras y reflejos porque las veo en la foto que pusiste más arriba. Lo que pasa es que la diferencia entre una postal y una escena (sin contar el movimiento) es que una de las dos contiene algo vital y por lo general eso vital a lo que me refiero es un ser vivo. La película se divide entre la observación rápida de las características de un lugar para ser plasmada en poemas y la convivencia con habitantes que de alguna u otra forma traspasan algo de la experiencia de vivir en ese lugar. Lo que sucede con el poeta es que si bien tiene ganas de conocer espacios quiere (o  no puede vivir sin) conocer gente.

Te cuento mi escena favorita. El poeta está en el cuarto con una prostituta joven como él. Mientras charlan y pavean al poeta no se le para, así que le pide a la chica que lo masturbe. La chica le hace la paja y mientras tanto charlan de cualquier cosas, como si estuvieran accionando una palanca que están tan acostumbrados a hacer funcionar que se incorpora a sus otras rutinas de movimientos. El poeta le dice a la chica (esto es casi al final de la película) que viajó por tantos pueblos y estuvo con tantas chicas que parece que no le queda más resto aunque por suerte al final si le queda. Esta escena es una especie de misterio de amor e intimidad que no entiendo realmente como puede estar frente a mis ojos (por lo general cuando estoy en contacto con gente que se está riendo mientras intenta coger soy una de las personas involucradas). La película es una ficción que se llena de vida por todos lados y eso sale de la voluntad de conocerse que tiene toda la gente que aparece en la película. Hoy compartiste algo en Facebook que me hizo pensar en el poeta:

Serge Daney – ¿Qué es el cine?

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Counting es una parte de la historia del cine que ya está fija, como decís es la parte de los grandes cineastas viajeros con Marker primero en la lista. Con el tiempo voy metiendo a las películas en cajas (supongo que hacés lo mismo) armando grupos, relaciones y lugares dónde buscar. Esta caja ya estaba ahí antes que Counting y va a seguir estando después. Cuando quiera recorrer El Mundo, ver cosas, escuchar canciones la voy a ir a buscar. Pero entre otras cosas tiene que ver con un estado y con un humor previo también a ir a buscar. Poet on a bussines trip es otra caja, un poco más deforme, que apareció ahora y que logra domar todos mis estados. Se apropia de la cabeza y de las categorías. Esas que más o menos compartimos y con las que designamos lo que nos gusta, categorías que cuando viene el poeta me parecen un lugar de confort un poco pesado. No es una cuestión de balance o desbalance sino de pregnancia. Quizás mañana me despierte melancólica y vuelva a buscar reflejos, paisajes, serenidad, modestia, cosas que también me parecen hermosas. Pero después de un festival donde se junta lo que se acostumbra con lo que no, me quedo con el poeta.

Te dejo un poema:

2*胜利达坂 /
Arriving at the Hillside (Llegando a la ladera)
我不知道
I don’t know (No se)

他们为什么会留在这
why they stay here (por que se quedan acá)

这让我想到世界尽头
it makes me think of the ends
of the earth (me hace pensar en los fines de la tierra)

可想不到它有多大
though I can’t think how big that is (aunque no puedo pensar en cuan grande es eso)

再往前走似乎也没多大意义
continuing on doesn’t seem to
make much sense (seguir no parece tener mucho sentido)

这已是野外
this is already the wilderness (esto ya es la naturaleza)

现在这些已成他们的习惯
they’re already accustomed to it (ellos ya están acostumbrados)

他们无需瞪大眼睛
they don’t need to open
their eyes wide (ellos no necesitan abrir sus ojos)

走在路上
to walk down the roads (para caminar los caminos)

比你想象的
a utopia even more wanton (una utopía con aun menos sentido)

要肆意的世外桃源
than you imagined (de lo que imaginaste)

就在他们家门口
is there on their doorstep (está ahí en sus puertas)

对他们来说
for them (para ellos)

新鲜的
what’s new (lo que es nuevo)

是我们这些面孔
is our faces (son nuestras caras)

无论怎么回事都不重要
what happens isn’t important (lo que pasa no es importante)

这儿不缺来历
this place doesn’t lack history (en este lugar no escasea la historia)

重要的
what’s important (lo que es importante)

是得有些酒
is to find some wine (es encontrar un poco de vino)

我们都需要喝点
we all need a little something to drink (todos necesitamos algo para beber)

-Lucia

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