comment 0

Cine Argentino Transcinemático – Día 2

Durante estos días estaremos compartiendo con ustedes una serie de textos realizados para la Primera Muestra de Cine Argentino Transcinemático que comienza hoy en la Universidad del Cine, programada por Santiago Gonzalez Cragnolino y vuestra Salas, con el comando de la producción a cargo de Eddy Baez. Transcinema es un festival que sucede en Lima y está a cargo de John Campos Gomez. Este año por primera vez desembarca en Buenos Aires.

El segundo día de la muestra seguimos con los focos Scelso + Lingiardi + Masllorens.

Martes 22 – 19.00

El modelo (Germán Scelso, 2012) – 45′

modelo

Jordi, el protagonista de esta película, es un hombre que ha sufrido una parálisis cerebral que invalidó uno de sus brazos y una pierna, y que vive gracias al seguro que un hermano al que nunca vemos administra celosamente. Para poder acceder a sus vicios favoritos, el alcohol y principalmente los puros, el hombre se dedica a mendigar por las calles de Barcelona. En los primeros encuentros con Scelso, el cineasta lo filma desde la puerta el locutorio en el que trabajaba, donde Jordi tenía prohibido el ingreso por el dueño del local. Muchos momentos son filmados cuando el director se escapa unos minutos del trabajo, en un modelo de producción insólito.
La cámara en mano intrusa, casi cretina de Scelso se mantiene muy cerca del rostro de Jordi y mantiene una relación fraternal pero también burlona con su protagonista. Es que la mirada del director parece contener iguales dosis de empatía y de insolencia, lo que da como resultado una fórmula que combate con gracia la pacatería de cierta ética documental.
Con el correr de los minutos, el locutorio devenido set de filmación y las entrevistas a Jordi van mostrando una cara oculta de la película. A medida que vamos conociendo algunas de las opiniones de Jordi sobre los inmigrantes que frecuentan el locutorio, El modelo se convierte en el inteligente retrato de una España en crisis.

Santiago Gonzalez Cragnolino

Martín Blaszko I (Ignacio Masllorens, 2010) – 30′

MartinBlaszko1_foto2 copia

Lo primero que aparece en esta trilogía que ronda la vida y obra de este viejo artista plástico es su voz y con ella su acento rarísimo: Martín Blaszko nació en Alemania pero vive en Argentina desde 1939. A partir de ahí, sentado delante de sus obras Blaszko avanza en una conversación basada en decir 20 genialidades por segundo, como si fueran telegramas de un centro de prioridades universales ocultas.  Lo prioritario: el acuerdo secreto de uno con el mundo, la contaminación visual en Buenos Aires, los japoneses, los puentes y las leyes de la percepción.

El ritmo jamás sabremos si pertenece a él o a Masllorens, quien lo filma y lo ordena en brevísimos capítulos que avanzan como espasmos. Lo que se ve en este trabajo es la velocidad a la que trabaja una mente hiperlúcida, y la fascinación por la forma en que un gran pensador ordena sus derivas.

Lucía Salas

Martín Blaszko II (Ignacio Masllorens, 2010) – ’24

MartinBlaszko2_foto2

En la segunda parte de la trilogía nos sentamos a ver fotos, dibujos y esculturas con Blaszko, todo lo que integra su vida familiar. De cada imagen íntima, puente, o lo que sea Blaszko desprende cientos de asociaciones. En esta entrega se vuelve claro que el artista pertenece a ese grupo secreto de personas que más allá de no poder dar nada por sentado, no le sale hacer otra cosa: todo estímulo produce una reacción impredecible. Cada objeto tiene una imagen, cada imagen tiene una forma, esa forma la ve cada uno y he ahí el encuentro secreto con el mundo. En estas redes familiares se nota que no todo es cerebral: proviene del ocio, la familia, los amigos, todo lo que ayude a una observación hiperactica del mundo. Todo da placer, todo es alegría y se prenden en un tejido como diez millones de alfileres, cada uno es una ocurrencia.  Al verlo describir una secuencia abstracta en perspectiva queda claro que no existe un solo universo.

Lucía Salas

Martes 22 – 21:00

De ojos privada (Germán Scelso, 2003) – ’30

DeOjos

En De ojos privada, Scelso filma a los vecinos de San Martín, un barrio de clase laburante de la ciudad de Córdoba, a la manera de una ventana indiscreta lo-fi, con planos robados a través de persianas o desde la altura de una terraza. Ante la presencia de sus vecinos, Scelso no pierde la manía de apuntar todo el tiempo con su cámara, un mecanismo de defensa y de ataque donde reside la esencia de su cine.

Lejos de ser una limitación, la cámara de video doméstica con la que registra todo le da a sus imágenes una particular belleza. En De ojos privada algunas de las zonas menos glamorosas de Córdoba (una ciudad que no se caracteriza precisamente por su belleza arquitectónica) se tornan atractivas por la paleta chillona del digital y las vibraciones pixeladas de su modesta cámara.

Saliendo de la abulia cotidiana, la visita a una fosa común utilizada durante la dictadura implica un cambio de tono sutil, casi imperceptible, pero inevitable. Si bien no soy muy caro a las metáforas en el cine, hay una en un breve plano que me resulta deliciosa. La imagen de unos huesitos desparramados en una terraza sugiere un sentido del humor medio macabro pero también una tristeza sincera, una mezcla rara que define muy bien la personalidad propia de las películas del director cordobés.

Santiago Gonzalez Cragnolino

Sip’ohi, el lugar del manduré (Sebastian Lingiardi, 2011) – 60′

1

La segunda película que escriben Lingiardi y Paz Bustamante en Chaco, esta vez sucede en Sip’ohi, una zona del impenetrable chaqueño. Ahí, junto a Gustavo Salvatierra comienzan a rondar los caminos de la tradición oral wichí, llena de dioses y personajes caprichosos y juguetones que le dan entidad de travesura a todo lo que es ligeramente extraño en el mundo. Por ejemplo, el pelaje manchado de algún animal silvestre.

Toda representación es una forma de traducción, pero hay distintos grados de fidelidad. Sip’ohi rodea y piensa la necesidad de preservar una cultura y la obligatoriedad de su traducción, el problema de traducir sin perder y la posibilidad de estar lo más cerca posible del otro sin perderlo de vista. Mantiene espacios, busca tiempos, se aleja de las explicaciones, conoce gente, escucha la materialidad de distintas vises, conoce trabajos y sobre todo hace preguntas de manera tal que solo escuchemos las respuestas. Así se resuelve la cuestión de cómo filmar a los otros, problema central de esta película: a través de sus relatos, a través de sus respuestas y de sus propias preguntas. En realidad es no filmar a los otros sino trabajar con ellos. Las películas de Lingiardi y Bustamante son siempre colectivas. Después de Las Pistas afinan un sistema: toman algo que existe y lo hacen girar hasta que se convierta en una película, y es la fuerza centrífuga la que hace que materiales heterogéneos se mantengan unidos. Su tarea: armar y desarmar, inventar juegos, hacerlos suceder.

A fin de cuentas todo existe en la confianza en que se va al cine para escuchar un par de cuentos.  

Lucía Salas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s