comment 0

¡¡¡Plaf!!! ¡¡¡Boom!!! ¡¡¡Crash!!! – Bogdanovich hace Screwballs

THEY ALL LAUGHED US1981 PETER BOGDANOVICH DIRECTOR AND JOHN RITTER Date 1981, , Photo by: Mary Evans/Ronald Grant/Everett Collection(10343900)

¡¡Plaf!! (Un hombre entra por una ventana)

No sería de malpensado afirmar que Peter Bogdanovich nació viejo. Ya en sus primeros días fílmicos su posición era de la de un resistente, añorando desde la modernidad característica de los “movie brats” las luces y sombras de ese Hollywood clásico con el que había crecido. Targets (1968), acaso su único intento por ser verdaderamente moderno, ya contenía la presencia del monstruo Boris Karloff, a quien ponía en medio de un relato cuyo conflicto radicaba en ese anacronismo que luego se volvería central en todo su cine. La incomodidad del personaje de Karloff por vivir en una época que superaba las ficciones más delirantes que podían pensarse, hablaba de la propia disconformidad de Bogdanovich, aquella que pronto lo ubicó en un espacio en el que se sentiría más seguro, resguardando, casi como si de un guardia de seguridad de museo se tratara, que todo un momento emblemático del cine no fuera olvidado. Su insistencia con el pasado no solo sería expuesto a través de su cine, con obras donde la nostalgía resultaba en un trago que siempre se toma amargo, como en la esencial The Last Picture Show (1971), esa en la que un cine pueblerino cerraba sus puertas para siempre, sino también en trabajos de resguardo paralelo, como su oficio de crítico, mediante el cual se encargó de entrevistar a Orson Welles, Frtiz Lang y Joseph Von Sternberg, entre otros. Pero si por algo le debemos eterno agradecimiento es por haberse atrevido a enfrentarse a la bestia John Ford, entevistándolo para nuestro completo regocijo, aún sabiendo que caminaba con fuego y que no pocas veces lo quemó. Directed by John Ford (1971) es la película que salió de ese encuentro, al igual que un libro imprescindible llamado simplemente John Ford, que valen la pena por muchos motivos, pero esencialmente sirven para ver las respuestas que el maestro le entrega a Bogdanovich.

Sin embargo, no fue el western el género elegido por Bogdanovich para recrear en su cine posterior a The Last Picture Show, sino el screwball, esa comedia de romances desaforados que siempre permite el espacio para el choque y que asemeja a los personajes a caricaturas siempre inquietas. No sé quién fue, pero recuerdo que alguien intentó definir la screwball a través de un ejemplo brillante que todavía hoy me parece por demás certero. Decía mas o menos así: si en cualquier otra película los personajes entran y salen por una puerta, en la screwball hacen eso mismo pero utilizando la ventana. La alusión a Monkey Business (1952) de Howard Hawks, donde el científico devenido adolescente que interpreta Cary Grant irrumpe a los lugares por las ventanas, es perfecta porque revela el espíritu díscolo que toda screwball que se precie de tal debe contener. El uso anárquico del espacio es solo una extensión de ese estado hormonal incontrolable que afecta a los personajes, haciéndolos entrar todo el tiempo en choque, acelerados como están. Por eso mismo no es casualidad que Bogdanovich tome tanto el nombre como los elementos más explosivos de una animación de Looney Tunes, What’s Up, Doc? (1950) para su película homónima de 1972, en la que todo parece regirse por malentendidos y confusiones que dan lugar a más malentendidos y confusiones en medio de un gigantesco hotel que parece estar al borde del colapso. Sirviéndose tanto del gag veloz del cartoon como de la comedia física de Harold Lloyd que ya resonaba en la hawksiana Bringing Up Baby (1938), todo parece puntillosamente orquestado para la aparición del más maravilloso caos. Casi diez años después, Bogdanovich volvería a estos ingredientes para reactualizarlos en una película de detectives que termina siendo tanto un homenaje a Nueva York como una coreográfica exploración del deseo en plena circulación. They All Laughed (1981) es una oda a lo inquieto, con personajes que bailan, cantan, corren, andan en rollers y se persiguen e intercambian hasta encontrarse por las calles de esa gran manzana a la que se mueren por morder. Allí, el amor parece ser una especie de tóxico adictivo, un aroma que vuela por el aire, atrapando a todos y cada uno de los personajes que aspiran esa fragancia y entran en un estado de metejón delirante que de tan intenso hasta los hace dormir en la calle. Ya en los 90’s, y volviéndose casi una costumbre, Bogdanovich reaparece con Noises Off! (1992), una película en la que el amor vuelve a hacer de las suyas, haciendo que una compañía teatral entre en el más extremo de los delirios al desatarse un efecto dominó romántico que nunca se deja ver en escena pero que revienta en el backstage de las maneras mas impensadas posibles. Acaso la película que mejor demuestra el potencial cinematográfico del teatro cuando se lo comprende como puro movimiento en acción, Noises Off! exacerba el gusto de la screwball por el cuerpo atolondrado, llevándolo a zonas de pura abstracción cinemática, con varios momentos en los que ni siquiera hay diálogos, sino solo manos y piernas agitándose en las formas más coreográficas y elásticas del amor en fuga. Luego de varios años de silencio, el gran Peter vuelve a tentarse por la ventana en She’s Funny That Way, y todo indica que se encuentra en perfecto estado físico cinéfilo para entrar y salir por ella cuanta veces lo desee.

THEY ALL LAUGHED, Colleen Camp, Blaine Novak, Patti Hansen, Ben Gazzara, Audrey Hepburn, John Ritter, Dorothy Stratten, George Morfogen, 1981.

¡¡¡¡Boom!!! (Dos se chocan)

She’s Funny That Way toma los tres elementos centrales de sus screwballs anteriores (el hotel, el teatro y un tímido detective dando vueltas por la ciudad), mezclándolos en un cocktail que explota a medida que Bogdanovich va moviendo su película por terrenos cada vez más transitados por la comedia actual. Y no se trata exactamente de un panorama tan desolador para las risas: ya estamos enterados de que desde principios del nuevo siglo la comedia americana entró en un período de renovación que trajo nuevos rostros y nuevas formas de acercamiento a la gracia que supieron mirar, como el viejo Peter, hacia el pasado. Por eso no resulta del todo extraño que Wes Anderson y Noah Baumbach aparezcan como los productores responsables de la vuelta de Bogdanovich a su mejor estilo: ellos dos también piensan su cine como un espacio ideal para la conservación de preciados gestos de antaño, mundos fuertemente delimitados en los que el peso del pasado es el presente y el futuro.

Uno tiembla al ver los primeros minutos de la película, un temblor causado por confrontarse con esas tonalidades neoyorkinas tan limpias y tan erróneamente transformadas en el nuevo paraíso aburguesado de los últimos bodrios de Woody Allen, que uno no puede más que agarrase a la butaca y rezar para que ese aroma comience a tener un poco más de gusto a pólvora. Enseguida nuestras plegarias son atendidas y mientras esa fierecilla indomable comienza con su relato la fragancia va tornándose más familiar. Fantasmas de la vieja época la vistan, rodeándola con sus figuras fílmicas a medida que ella va nombrando su fascinación por el Hollywood en el que ya nadie cree pero en cuyas historias ve cuentos de hadas posibles de existir en la complejidad del mundo moderno. ¿Puede una prostituta del año 2014 ser tan soñadora e inocente como para pensar que su vida puede imitar a la del Hollywood mitificado? ¿Puede el mundo de hoy ser contado a través de la gracia de un Ernst Lubistch? La entrevistadora que la escucha intenta todo el tiempo imponerle su versión cínica de las cosas, pero ella sigue, impávida y alucinante, contando(nos) su historia de cómo conoció al hombre que a su vez conocía a otro hombre quien estaba en pareja con su psicóloga que a su vez también atendía a uno de sus más fieles clientes que resultaba ser un importante juez de la ciudad que pone a seguir a su enamorada por un detective que terminaba siendo el padre del escritor de la obra en la todo esto (y algunas cosas más) terminarían por chocarse. Si no se entiende no importa: los personajes de She’s Funny That Way funcionan como piezas de dominó que serán afectadas por ese famoso efecto del que suelen sufrir estos objetos apenas el primero de una larga fila es empujado. Asi, lo que empieza en un lugar implosiona con más fuerza en otro, a la vez que va resonando en todos los lugares en los que ya estuvo. Para Bogdanovich, la verdadera comedia de enredos requiere reales enredos, nudos que se hacen imposibles de desatar porque desean estar así, siempre unidos y revueltos. De ahí que sus personajes esperen ese encuentro que saben que les traerá problemas y que sin embargo, cuando lo tienen cara a cara, allí van, al estallido, como kamikazes del deseo.

tt01050170

WHAT'S UP DOC, from left: director Peter Bogdanovich, Barbra Streisand, on set, 1972 whatsupdoc1972bs-fsct008(whatsupdoc1972bs-fsct008)

¡¡¡Crash!!! (Un hombre va al cine)

Al igual que Isabella, su jóven protagonista, Bogadanovich también quiere convertir su propia vida en puro cine y quizás por ello, ya en los créditos finales, haga un extraño cameo, poniendo él mismo un segmento de Los Soprano, la serie en la que aparecía de esporádicamente. Los que ven el programa son los padres de Isabella, los mismos que la dejaron ver películas clásicas durante toda su infancia y que a la larga funcionaron para ella como lecturas de cuentos de hadas con los que fantaseaba. Como ellos, Bogdanovich todavía cree que el cine, parafraseando el título del libro de Stanley Cavell, puede hacernos mejores. Cree que las películas aún pueden ser un medio para fantasear, para jugar a querer ser otro, para sentirse menos solo. Por eso se ubica en el lugar del personaje, uno más dentro de su gran mesa de juego. No es menos que ellos ni puede serlo: él también, como todos nosotros, prefiere siempre ver impresa la leyenda.

Shes-Funny-That-Way

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s