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FICIC 2015 – Las comunidades coscoínas (3)

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Los cineastas argentinos

Este año FICIC tuvo una sola competencia de largometrajes, la internacional. Anteriormente había una de ficción y una de documental, lo cual era un poco absurdo, y complicado en casos más transcinemáticos. Esto hizo que la comunidad cineastas argentinos en competencia se hiciera más numerosa. Podía vérselos caminando y comiendo juntos, gente de largometrajes y cortometrajes. Iban a ver las películas de los demás y supongo que discutían a la salida. Buenos compañeros. Por Victoria de Juan Villegas vino su director de fotografía, Felipe Sanchez García, quien junto con otros dos que luego me dijeron eran Goldrob y Sarquís, formaban el subgrupo de los altos. Por Los besos de Jazmín Carballo llegaron Carballo, el productor Duarte y el director de fotografía, Lona Urquidi, que iban juntos para todos lados.

Villegas filma a Victoria Morán, una cantante de tango. La filma en su casa, en la calle, en un bar, en una sala de grabación, en reuniones familiares, mates con amigos, la salida del colegio de sus hijos. La persiguió por todos los lugares que no fueran un escenario. Es difícil saber cuánto tiempo estuvu detrás, pero en algún momento del camino logró hacerse lo suficientemente invisible como para que cada situación apareciese frente a nuestros ojos como un secreto revelado que solía guardarse más por modestia que por reserva. Así se arma la vida de la artista, entre sus modos de ser y de interpretar -bastante parecidos- ligados todos al ámbito de los afectos cercanos. En eso está también su forma de subsistir, componiendo entre dar clases, armar fechas y grabar discos una poética de ganarse la vida. Como en esa escena en la que Morán le da clases a un alumno que trae una letra para ponerle música, y en dos o tres movimientos interpreta lo que el tipo está pensando y la forma en la que eso tendría que sonar, o mejor dicho como debería escucharse, porque es más una cuestión de pensar siempre en ese que está escuchando. Es un blues, le dice.

Lo que hace Villegas es encontrar con estos acercamientos una forma de transformar en palpable algo tan abstracto como lo son el talento y la belleza. Sutil como su personaje, decide dejar fuera de la película no sólo cualquier escenario sino un momento en el cual Morán se encuentra con su ídola, Nelly Omar (larga vida a la Gardel con polleras). Decide dejar la escena en un bar donde un periodista entrevista a Victoria, quien le cuenta que cuando fue a lo de Omar la vieja le hizo poner su disco para escucharlo, y mientras lo iban frenando le daba indicaciones y consejos. En un momento Omar le dice: “esos son mis arreglos”, y Morán le contesta: “si, es que son tus guitarras”. Hay algo en esa decisión, en imaginarse ese momento mientras vemos la cara de Morán contándolo que transforma a la película en inolvidable.

Carballo en Los besos también se acerca a músicos que le son queridos , los de la banda cordobesa Un día perfecto para el pez banana, con una lógica más cercana a la del grupo de amigos. En planos bastante cerrados en blanco y negro vemos a la banda indie ensayar, charlar y tomar, en terrazas, cocinas y livings en secuencias que por su endogamia abúlica y empalagosa belleza se acercan a lo insoportable.

La lógica del grupo de amigos se interrumpe brevemente cuando Lisa (Carballo) se encuentra por casualidad en el aeropuerto con un –parece- ex amor, Jero, y comenzará un pasaje en el cual entre cómodos e incómodos los dos van y vienen por la ciudad y las afueras, hasta terminar jugando al básquet imaginario que recuerda al lamentable vóley con pelota invisible de Leones de Jazmín Lopez, sólo que esta Jazmín le agrega una tensión sexual que libera con su gracia. La película causa lo mismo que la banda. En un principio molesta pero hay algo en la forma en que las cosas suceden, despojadas de dramatismo, y de cómo la gente va y viene en escenas y planos con una fluidez como la de la vida retocada, que resulta hipnótica. Su sistema de cariños mutuos, recuerdos en constante fuera de campo, la forma en que existen sus conversaciones, las improvisaciones, el tiempo que parece ser infinito y hasta las tristezas hacen que la endogamia se transforme en comunidad, y la abulia en ternura. Carballo habló de Jonás Trueba y sus Ilusos. Los de ella se parecen también a Los exiliados románticos, e incluso el mote les calza mejor a los cordobeses que a los madrileños con su breve melancólica.

Los besos es una de esas películas en las cuales lo que parece ser una idea del mundo es en realidad la idea de un mundo, que sea o no sea basado en la vida de alguien, se separa y cobra autonomía. Con su conciencia de grupo, y quizás hasta de clase, hace que se transforme la propia idea de placer, para compartir por un momento la de los personajes. Lo mismo con la diversión y la tristeza. Salvo eso de tomar cerveza en botella chica. Aprender de los otros, divertirse con ellos durante dos o tres días es la experiencia de Los besos. Tanto que en un momento hay una sensación de que si todos los amigos están ahí, ¿quién está filmando la película?. Parece que no fui la única con psicosis espectatorial, porque cuando terminó Koza se refirió a Carballo como Jazmín, alguien del público gritó “¿Cómo Jazmín?¡Lisa!”.

Nosotros

En la última noche del festival, durante la cena de Cinéfilo staff y amigos, Naranjo recordó la última parte este poema de Historia(s) del cine de Godard:

y entonces quién está sin trabajo

señorita

hay épocas

que tienen demasiadas manos

pero no suficientes corazones

si, tiempos sin corazón

pero no sin trabajo

cuando una época está enferma

y no hay trabajo

para todas las manos

es una nueva exhortación

que ella nos dirige

la exhortación

a trabajar con nuestros corazones

en lugar

de utilizar nuestras manos

y no conozco ninguna época

todavía no

en la que no hubiera empleo

para todos los corazones

 

con todo

Becker

Rossellini

Melville

 

Franju

Jacques Demi

Truffaut

usted los conoció

 

sí, eran mis amigos

FICIC es un festival chico en cantidad de películas, muy específico en su programación. Se parece mucho al cine en esa cualidad que tiene de no ser siempre el mismo, y de tener mucha fe repartida entre su futuro y su pasado. No se como será en las otras comunidades, pero para algunos es fundamental en cuanto a la definición de pensamientos sobre el mundo, que son pensamientos sobre el cine, futuro, presente, todo. Sigue siendo importante la presencia física de las comunidades para armar generaciones, charlar todo lo que sucede y armar los planes para el futuro.

Estos son mis amigos, acá nos encontramos. Tuvimos nuestro propio enviado en la Competencia de Cortos, cuyo Ejercicios del Primer Campos se parece mucho al poema. ¿Una especie de manifiesto secreto, Cosquín nos pertenece?

Nos despedimos hasta el año que viene.

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(Fotos: Sol Denker)

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