comment 0

FICIC 2015 – Las comunidades Coscoinas (2)

11101556_365972746934844_593532813_o

Los clásicos

Las funciones nocturnas de Peña eran el lugar de cruce entre comunidades coscoínas, tres policiales negros en dos días. La explicación fue que él tenía ganas de ver noirs porque era una de las cosas que lo habían hecho enamorarse del cine por primera vez. Llevar a Peña a que muestre lo que se le de la gana es una buena segunda apuesta a la función formativa que cumplen los festivales en el público y la comunidad cinematográfica (sea lo que sea que eso signifique).

No sabía quien era Dick Richards, ni que Mitchum había hecho de Phillip Marlowe, ni me acordaba cual de los libros era Adiós Muñeca (1975) así que la primera era imperdible. A los pocos minutos de película entra en escena el increíble Moose Malloy, un gigante bastante torpe que desencadena todas las peripecias de la película. Enamorado de Velma, una mujer de la que no sabe nada hace años (varios de los cuales pasó en la cárcel), directamente obliga a Marlowe a que trabaje para él. El grandote es más escurridizo de lo que parece y aunque a los dos minutos lo buscan unos malosos y a los cuatro la policía, al poco rato ya ni Marlowe sabe como ubicarlo. En el medio aparecen muchos más personajes y situaciones que se van sumando a 10.000 km/h, rozando siempre el camino de la confusión total. Todos los personajes se mueven entre espacios y de horarios, perdiéndose en calles y bares, salvo la Señora Florian, una mujer instalada en su casa, siempre en camisón, como una especie de oráculo borrachísimo al cual cada tanto es necesario consultar. La suerte de Marlowe, muy buena cuando es buena y muy mala cuando es mala, hace que la mujer se enamore de él, y entre tanto lio y niebla se filtra un poco de luz. Este es el libro en el cual a Marlowe lo drogan en un cuarto y pasa días delirando sin saber dónde está. Toda esta niebla, oscuridad y cuartos extraños le calzan bien a la rareza de tramas cruzadas que es Adiós Muñeca. Eso y la cantidad de picardías que trae Mitchum, que se la pasa hablando de lo que le pasa de la cintura para abajo. Las otras joyas son Charlotte Rampling casi adolescente y un leutenant que se llama Nulty, ¿posible precuela del McNulty de The Wire?

Sombras De Mal (¿sombras?, 1958) fue un momento de escisión de nuestra comunidad cinéfilo staff y amigos. Llegó el momento de confesar que, a García Candela y a mi, no sólo no nos encanta la película sino que tampoco somos muy fans de Orson Welles. En este caso siempre tuve una leve sensación de estar equivocada así que vino bien el repaso. Da la sensación de que Welles hace un noir como Marlene Dietrich le dice a él mismo, en versión muy muy gorda, en una escena de su viejo cabaret: you should lay off those Candy bars (deberías dejar los dulces), enfrentando cierta decadencia con torrentes de virtuosismo e imaginación, parándose sobre todo lo que el cine había sido hasta entonces y refundando. Hay en esto un alto grado de conciencia sobre su propia obra, que se acerca mucho a la megalomanía. Sombras del mal es tan perfecta que puede resultar agotadora. Es también muy perturbadora, porque conviven en ella infinitas formas del mal. Esto es grandeza. El primer plano secuencia magistral parece más una demostración que una forma de acercarse a algo, o de hacer que algo se vuelva grande. Si hay algo de conmovedor en la película, es Hank Quinlan, ese personaje grotesco ya envuelto en sombras, fuera de todo el sistema de intrigas y peligros que sufren los personajes, que si son queridos y quieren como los Vargas, interesado sólo en su objetivo hasta que un baldazo del pasado lo transforma en un ser humano a nuestros ojos. Esa forma de conocer las cosas es algo impresionante.

La tercera fue la de Huston, Mientras la ciudad duerme (The Asphalt Jungle, 1958). Estuve todo el día pensando que iba a ver Mientras duerme Nueva York, que es de Lang, porque a esta la tenía como La jungla de asfalto. Peña hizo una presentación bastante graciosa en contra de Truffaut y el resto de los cahieristas que anunciaron en algún momento que la obra de Huston no tenía valor. La mayoría de los habitantes y exhabitantes del MALBA tienen algún grado de fanatismo con Huston, sobre todo Beat The Devil, Let There Be Light, El Tesoro de Sierra Madre y no recuerdo bien si Key Largo. Huston también tiene algunos clásicos VHS como El honor de los Prizzi y Los muertos. Se dice de Huston que es desparejo, tiene muchísimas películas y nada parece emparentarlas. Mientras la ciudad duerme tiene algo de Beat The Devil en ser una película un poco mutante, que comienza como un noir más bien tradicional y se enrarece al poco tiempo. En Beat The Devil era el ritmo y esa sensación de risa histérica constante, en Mientras… es el reemplazo de tiroteos y persecuciones por larguísimas secuencias en interiores en las cuales, en ambos bandos, los personajes están profundamente amargados. Casi tan amargados como en The Misfits (1961). Hay una escena en la cual el Doc, líder de la banda que ha sido traicionada por Emmerich (quien financia toda la operación), comienza a interrogarlo acerca de por qué se le ocurrió engañarlos, si pensaba salirse con la suya, que qué se le cruzó por la cabeza, casi como un psicólogo. Va oscilando entre película de cámara y melodrama, vendría a ser como El tren de las 3:10 a Yuma de los noir. Y tiene un anteúltimo plano de Hayden acercándose a los caballos de la granja de su padre, tambaleándose por una herida de bala mientras es perseguido por la chica que lo ama en el que se ve casi nada de pasto y casi todo de nubes que es la mismísima imagen de la desesperanza.

Los extraterrestres

Los extranjeros extraterrestres no vinieron pero estuvieron sus películas. Gente extraña, fuera de este mundo, que parece preferir hacer lo que se le da la gana antes que entrar en el ping pong de preguntas y respuestas del cine contemporáneo, o mandarse por alguna de sus corrientes. Como La distancia de Sergio Caballero o Sueñan los androides de Ion de Sosa. Julian Redlmaier trajo su Cuento proletario de invierno, en la que tres georgianos (dos hombres y una mujer) son empleados como personal de limpieza en una casa gigante de Alemania del Este. El titulo nos anticipa por lo menos dos bandos: burgueses y proletarios. Pero aparece una tercera ¿subclase?, o una división entre los proletarios con conciencia de clase (los protagonistas) y los que no (una especie de aristocracia proletaria encarnada en una mucama y el mayordomo, que defienden los intereses de los patrones con uñas y dientes). Los protagonistas se enfrentarán a sus compañeros , al espacio-casa y a una serie de anomalías que no se terminan nunca. En medio del hall de entrada los dueños han puesto una instalación que consiste un agujero negro; del cielo sale una nube violenta que persigue gente; los médiums sólo logran traer seres del más allá parcialmente y demás disparates que sumados a la ridícula delicadeza con la que se trata el espacio donde trabajan, les hace la vida imposible. Cuando deciden sublevarse, los delirios aumentan y mientras más se inmiscuyen los proletarios en el universo burgués, hasta las leyes de la física parecen perder efecto. Cuento proletario de invierno es de esas comedias incómodas que aparecen poco y pasan desapercibidas, por sus largos planos fijos cargados de energía violenta, contra todos y todo. Parece que Redlmaier es el enemigo de los cuentos de hadas basados en el ascenso social estrepitoso (como la Cenicienta) de la mano del amor y las buenas costumbres. Su cuento tiene personajes gritones, llenos de ideas, agresivos que se meten en los salones de baile del principado a patear sillas. La película se pasea por espacios, clases y sistemas (socialismo, comunismo, anarquismo) con una facilidad impresionante, como por un terreno conocido. Será que la primera película de Redlmaier se llama Un fantasma recorre Europa. Rabiosos los georgianos.

Un joven poeta de Manivel tiene como protagonista a Rèmi de recientes 18 años suelto en Séte, la ciudad del sur de Francia de donde es oriundo Valèry. Pero más que poeta puro, Rèmi parece salido del siglo de oro: la impresión que da verlo es la que daría un joven que, al ver a una chica dar un paseo vespertino por el Planetario, comenzara a perseguirla al grito de: ¡¡En tanto que de rosa y azucena, se muestra la color en vuestro gesto!!. En muchas veces un plano por escena, Rèmi recorre la ciudad buscando inspiración y consultándole a la tumba de Valèry. Determinado en que ese sea su oficio, cree que el rayo de la grandeza lo encontrará trabajando. Es un personaje profundamente romántico que tiene fe en que en el contacto con la naturaleza y los otros está la clave de la buena poesía. Esta mezcla entre románticos, españoles dorados, decadentes, puros y no se que más desemboca en una serie de escenas muy graciosas en las que el joven busca todo el tiempo algo que a la vez sabotea, o que no logra incorporar. Cada situación es tan nueva y extraña que nada permanece, todo se va abandonando en busca de un nuevo puerto para que llegue la inspiración que, o bien nunca llega, o bien es paupérrima. Es como si Manivel pusiera al personaje todo el tiempo en el lugar correcto en el momento indicado y Rèmi se empeñara en revertirlo. Y cuando comienza a inventar sus propias peripecias, le va mal. Un disparate.

Hay un momento en el cual ya no queda del todo claro si el poeta se transformó en un instrumento, y el que cree en la inspiración es Manivel, que repite la fórmula hasta encontrar algo más o menos sublime, con el resultado de un catálogo de situaciones que a veces son superficiales. Parece un muestrario de excentricidades, con lo excéntrico como carta blanca sin demasiado tiempo para que gran parte de la poesía de la película, que proviene de los otros, se manifieste. Lo bueno es que al final, es todo indeterminación. Como si la búsqueda de inspiración fuese más importante que el objeto que genera.

El tercer extraterrestre fue Paralluelo, con su No todo es vigilia. No sólo un extraterrestre sino un fantasma, que se mueve por el espacio y el tiempo como si flotara. Nos ocuparemos mejor de la suya la semana que viene cuando la veamos de nuevo, se entrenó en el Malba los domingos a las 18.00.

 11265849_365972766934842_1652754941_o

(Fotos: Sol Denker)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s