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BAFICI 2015 – Entrevista a Nathan Silver

Nathan_Silver

Por Lucía Salas, Lautaro García Candela y con una pequeña ayuda de Lucas Granero

Nathan Silver es un asiduo habitante del BAFICI. En esta última edición vino a ser jurado de la Competencia Argentina y a traer sus últimas dos pelíclas, Uncertain Terms  y Stinking Heaven. Si bien nos contó que no se movió mucho del circuito hotel-Village Recoleta, fue un turista de la Competencia Argentina.

¿Viste algo en común entre tu obra y las películas de la Competencia Argentina?

Las películas de la competencia eran muy ecléticas: había documentales, ficciones, películas que combinaban los dos géneros comoGeneración Artificial, así que era muy difícil encontrar similitudes. Tampoco es que estaba buscándolas, sino que me interesaba encontrar en ellas algo que me conmoviera. Las dos que más me gustaron fueron las que ganaron: La Princesa de Francia y Placer y Martirio. La de Campusano es tan extraña, tiene un sentido del humor tan raro, está bueno verla en el cine porque la respuesta del público es vital. Es como un chiste: una mezcla extraña entre John Waters y Fassbinder. Tiene algo muy teatral en la puesta y en los diálogos: él es muy extraño y no sabía que esperar de su película. Termina siendo tan extraña como él. Me encantan las malas actuaciones y su ambición. Y la de Matias Piñeiro  tiene algo tan elegante y es tan inquieta…me encanta.

¿Qué pensás de Cuerpo de Letra?

Me gustó la primera mitad, pero luego se vuelve algo repetitiva y dejó de interesarme. ¿A ustedes les gustó?

Sí, esa y Victoria, de Juan Villegas, que nos pareció una película tan respetuosa en su retrato de ese mundo tan pequeño… ¿Cómo te las arreglas para juzgar cosas tan distintas?

Creo que es algo muy extraño. Sentís que deberías darle un premio a los documentales: pensamos en un momento premiar de esa manera, pero después decidimos que lo mejor sería quedarnos con las películas que más nos sorprendieron.

¿Fue difícil ponerse de acuerdo con el resto del jurado?

Fue unánime con respecto a La Princesa de Francia. Y con Placer y Martirio no fue unánime para nada: tuve que pelear con otro miembro del jurado para premiarla. Es entendible igual, porque resulta muy difícil comprender si se trata todo de un chiste o es simplemente mal cine…o si es una sátira al cine malo. Había que contemplar todas esas posibilidades.

Placer y Martirio

¿Tuvieron en cuenta en algún momento premiar a cineastas que jamás habían ganado en el festival?

Si, lo discutimos. Pero al final era como estar mintiéndonos, porque esa era la película que más nos había gustado a todos. A la larga fue una decisión del propio festival poner esa película en competencia con todas las demás y termina siendo algo raro negarle un premio a una película que forma parte de esa selección. La Princesa de Francia no ganó nada en Locarno y por más que haya ganado acá no ganó en ningún otro lado premios grandes.

Si, es claro que el film es fantástico… ¿Qué otras películas te gustaron?

Me gustó mucho la energía de Generación Artificial…Me gustó Lulú, o momentos de ella…

Está filmada acá nomás, por la zona.

Es muy loca, roba de muchas otras películas. Tiene muy buenos momentos y después sube y baja. Me gustaron los bailes: esas cosas tienen mucho de Leos Carax y hasta algunos gestos que remiten a la Nouvelle Vague (cosa que también hace Carax). Empieza muy fuerte y después no tiene nada para decir.

¿Cómo te ubicas frente a las  películas medianas de la competencia?

Sí, me pasaba que me olvidaba de ellas rápidamente. No de una manera negativa, sino porque hay tantas pero tantas películas, que son las verdaderamente extrañas y poderosas las que se quedan en tu cabeza. Películas como Miramar o Idilio obtuvieron una mención porque a personas en el jurado les gustaron, pero a mí no. Eso fue por la democracia (risas). Pero bueno, la actriz de “Idilio” me gustó mucho.

La Princesa de Francia

¿Pensás que las peores películas fueron las más programáticas?

Sí, esas en las que sabias cómo iban a terminar y lo único que tenés que hacer es sentarte y verlas. De algunas de la competencia podías darte cuenta de todo simplemente mirando el tema que trataban y su atmosfera. Lo mismo pasa cuando ves un documental bastante convencional: sabes a lo que te vas a enfrentar. Pero si de repente ves algo como Placer y Martirio, donde no tenés ni idea que es lo que va a pasar, la cosa se vuelve se mejor.

¿Las dos películas que vimos en el festival son del 2015? ¿Cómo haces para filmar tan seguido?

Uncertain Terms vino primero. Se estrenó en 2014 en Los Ángeles. Apenas termino con una, enseguida ya tengo una idea para la siguiente. La noche que tuvimos la fiesta de fin de rodaje de UncertainTerms, vinieron algunas personas que no fueron parte del equipo de la película y entre ellos estaban los dos chicos que en StinkingHeaven hacen de marido y mujer. Les dije que quería hacer una película con ellos como pareja, y ni siquiera se conocían mutuamente. Así que la idea para el nuevo proyecto empezó el mismo día que terminé con UncertainTerms.

¿Cómo las financias?

Es una mezcla entre inversiones privadas y plataformas de crowfunding tipo Kickstarter, que es la misma que usé para mi primer pelicula,Soft In The Head.  En Stinking Heaven le pagamos a casi todos. En Uncertain Terms no le pagamos a nadie. ..Es raro, porque cuando uno ve las películas piensa que debería haber sido al revés, pero en UncertainTerms llegamos a un acuerdo con los que nos alquilaban las cámaras, así que eso lo tuvimos gratis. En Stinking Heaven, queríamos que la imagen se viera de una forma particular, así que tuvimos que pagar para conseguirlo. Esa fue la primera vez que trabaje con un director de fotografía y un editor distintos al del resto de mis películas, porque el que se encargaba de ambas cosas se mudó de Nueva York y tiene un hijo…así que no quería mantenerlo lejos de sus obligaciones con su familia.

¿Pensas en hacer cosas más caras o no te importa pensar en esos términos?

Voy a empezar a filmar una película en Julio, la voy a co-dirigir con Mike Ott, el director de Little Rock. El presupuesto es bastante similar al de mis otras películas. Pero después de esa voy a hacer otra, The Perverts, que espero filmar en octubre, cuyo presupuesto si va a hacer un poco más grande que el de todas las otras. Trato de filmar todo lo que puedo. Se trata de poder continuar con un momentummientras tengamos energía.  Mucha de esa energía se va por el lado de la distribución y del papeleo de mandarlas a festivales, algo que se termina llevando mucho tiempo de tu vida cuando lo haces por tantas película. Así que te encargas de eso, te encargas de escribir el guion para la próxima película, de la producción y así te das cuenta de que no tenés vida y se te pasó un año sin filmar. Yo mientras viajo ya voy planeando la próxima. No paro de trabajar… Me está matando (risas).

SilverBody1

¿Lo de trabajar con poca gente y con presupuestos chicos es una decisión o algo que se da por si solo?

Si, es una decisión. No me gusta trabajar con equipos grandes. En mi primera pelicula, The Blind, teníamos un equipo muy grande y no me gustaba para nada. Con un equipo chico podés construir un ambiente en el que todos sean responsables de sus tareas y que además se sientan creativos. Realmente toman decisiones que ayudan en la forma que va tomando la película. En cambio, con equipos más grandes, el rodaje se parece a una fábrica, en el que todo el tiempo tenés que estar controlando qué se hace.

Tus dos películas tratan con una idea opuesta de lo que se concibe por “belleza” ¿Cómo llegas a esa idea?

Tiene que ver con lo que creo que es apropiado para la temática que estoy tocando en cada una de ellas. Uncertain Terms es casi un melodrama, un cuento de hadas pervertido. Y para Stinking Heaven quería conseguir algo que fuera asqueroso, algo así como una “belleza asquerosa”.

A nosotros Stinking Heaven realmente nos afectó de manera física ¿Buscas algún tipo de efecto así?

Bueno, me gusta producir un efecto de ansiedad, porque básicamente es esa la forma en la que veo el mundo (risas). Quiero que los espectadores vean el mundo de la forma en la que yo lo hago. Es una cosa egoísta… tengo 31 años y muchas veces tengo períodos en los que siento que el mundo está colapsando y también tengo periodos en los que noto que el mundo colapsa, pero de todas maneras estoy feliz.

En los planos de Uncertain Terms en los que vemos a las embarazadas bailando…Hay una sensación de que todo está a punto de derrumbarse, pero igualmente las vemos felices.

Sí, totalmente. Y la cámara siempre está muy cerca… Es una situación terrible porque son personas que no esperaban tener hijos ni tener nada que ver con eso que suele llamarse “la alegría de la vida”, que es tener un hijo, ¿no? (risas)

Nombras a Sirk y Fassbinder, dos directores que sobrevuelan todo el tiempo por ambas peliculas. ¿A qué otros tuviste en cuenta?

Me gustan mucho Maurice Pialat y Allan King. Siempre trato de moverme de un director a otro: Fassbinder siempre será muy importante para mí, al igual que Luis Buñuel, porque me encanta su humor y su sentido de lo absurdo… Ellos saben que la vida es un chiste. Los buenos directores lo saben. No importa cuán oscuro sea lo que tengas en mente, siempre será gracioso en algún nivel.

Uncertain Terms

En Uncertain Terms privilegias mucho la acción, mientras que Stinking Heaven se acerca mucho a la idea de “película de cámara”… ¿Te sentís más atraído a un tipo de cine que al otro?

Depende de lo que esté contando. Ahora siento que tengo que reaccionar en contra de Stinking Heaven, por lo que quiero hacer algo que no sea tan crudo. Voy de un lado al otro: cada película es una reacción a la anterior. Me gusta trabajar en contra de mí mismo y hacer siempre algo distinto de lo que ya hiciste.  Uno destruye sus películas casi de manera natural.

¿Y cómo ganas experiencia en esa destrucción constante?

Tenés que trabajar con un buen editor (risas)

O sea que no crees en la idea del autor…

No, creo que es una idea romántica. Pero no es real: uno trabaja con muchas personas.

¿Dónde estudiaste?

Estudié dramaturgia. Quería escribir teatro, pero después empecé a ser películas. Estaba trabajando con un director de obras de vanguardia y él me dijo que el teatro estaba muerto y que mejor que pusiera a ver peliculas de Pasolini, Chantal Akerman, Fassbinder. Asi que las empecé a ver y me di cuenta que me gustaban más que todo el teatro que había visto.

¿Y crees que el teatro está muerto?

Bueno, el cine está muriendo también (risas). Se trata de ver cómo todo va decayendo. Querés sentir que las cosas no están en un museo, que no largan olor…El teatro larga olor a viejo. ¡Me gusta más la decadencia del cine!

Stinking Heaven

 

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